La noche del 28 de marzo del 2002, a la espera en una plaza abierta a pocos metros del mar, no le provocó a Sheila Pons Delgado el frío que sí sintió, de pronto, cuando vio acercarse al hombre alto, de verde olivo, que la miró y le dio un beso.
 

En Cuba todas las carreteras tomadas por el pueblo. En Venezuela, el pe­dacito de Isla que es la embajada, asaltada por amigos y flores… muchas flores.
 
Hace tres días, con el amanecer caraqueño empieza a llegar la gente, y en poco tiempo la calle de la sede diplomática es un hervidero pujante por entrar.
 

Venezuela se estremece de dolor en todos los rincones donde un cubano se entrega a la solidaridad con el pueblo hermano.
 
Las voces de miles de colaboradores se dejaron escuchar en los pequeños grupos que se buscaron temprano en la clínica o la consulta para un homenaje de batas blancas, conjunto y en silencio; en el área deportiva donde el atleta antillano responde a los niños curiosos el porqué de su tristeza en el rostro; en la guitarra rasgada lentamente por el instructor de arte que recuerda al líder entregándole en persona su título de graduado.
 

“Fidel será siempre para mí un ser humano singular, por su inteligencia, por ese amor universal hacia la libertad de los pueblos, más allá de lo que pueda querer para los cubanos. Su ejemplo mayor: la solidaridad”

Para los 20 niños del refugio -y también para una buena parte de los mayores-, el día de verdad no empieza con el alba, sino cuando llegan “los profes de deporte”.
 
La inundación de esta ciudad al sur del estado Apure, forzó a 13 familias de la urbanización Vara de María a dejar sus casas, y buscar amparo en una escuelita que para suerte de ellos tenía la bendición de estar, primero, en una zona alta, y segundo, al cuidado de los doctores y deportistas cubanos.
 

Luego de que las aguas desbordadas tomaran por sorpresa la ciudad de Guasdualito, los galenos cubanos han llegado a las casas de los damnificados, con la medicina de curar y prevenir.A pesar de los años que acumulan los médicos cubanos ofreciendo en Venezuela lecciones de humildad, no dejan de asombrar a más personas que reciben sus servicios por primera vez.

Unos 150 profesionales cubanos, entre médicos y enfermeros, encabezan las la­bores urgentes de prevención epidemiológica tras las inundaciones de los últimos días. Des­ple­ga­dos en todos los cuadrantes de esta localidad venezolana, unos 150 profesionales cubanos, entre médicos y enfermeros, encabezan las la­bores urgentes de prevención epidemiológica y garantizan el grueso de la asistencia sanitaria a los damnificados por las inundaciones severas de los últimos días.