Yo conocí a Fidel es la continuidad de un camino iniciado por el periodista Luis Báez hace casi dos décadas, y también una obra de muchas voces. Por eso agradezco a quienes contaron sus historias para que aquí se eternicen los recuerdos de familiares que lo vieron crecer, las anécdotas de sus compañeros de lucha y las valoraciones de distinguidas personalidades del mundo. Todo ello y más atesora este libro, escrito en los tiempos difíciles de encierro obligatorio por la primera pandemia del siglo xxi.

Un ruido de motores rasgó el mutismo. Lento, sabiendo el peso de la historia que cargaban, iniciaron los autos del cortejo fúnebre la marcha desde el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias con rumbo a Santiago, en el Oriente, hacia donde nace el Sol. Era exactamente las 7:16 del último día de aquel noviembre, un amanecer que olía a humo de velas, sollozos, fotos empolvadas, recuerdos queridos, tristezas...
 

Y con ese honor, se marchó «Juancito», para vivir desde la historia, como el eterno joven rebelde que nunca dejó de ser y el amigo incondicional; y viejo “camarada universitario” para Fidel.

En ocasión del cumpleaños noventa y cuatro del Comandante de la Revolución Guillermo García Frías, el próximo 10 de febrero, compartimos con los lectores un fragmento de una extensa entrevista que el campesino de la Sierra Maestra, devenido jefe guerrillero y símbolo de la rebeldía y la resistencia, concediera recientemente al periodista Wilmer Rodríguez Fernández.  
 

Solo por el hombre del que hablaríamos aquella tarde de mayo él aceptó la entrevista. Fue hace apenas tres meses cuando llegamos a su casa del Vedado, allá por las calles H y 23, y desde el saludo de su hija en el portal comprendimos que Roberto Fernández Retamar, uno de los intelectuales más lúcidos de Cuba, no estaba bien de salud, pero a pesar de ello nos recibiría para ir tras sus recuerdos y anécdotas sobre el líder de la Revolución Cubana.
 

  “He vivido, enseñado y aprendido en muchos países, publicado más de veinte libros, conversado con centenares de personas, pero nada fue, ni desde lejos, tan importante como haber conocido a Fidel”, confesó el poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar, a menos de dos meses de su muerte, en su última entrevista.
 

Este 29 de agosto se cumplen 60 años del encuentro en México de Fidel Castro y José Antonio Echeverría, quienes en nombre del Movimiento 26 de Julio y la Federación Estudiantil Universitaria firmaron un documento que selló la unidad en la lucha contra Batista
 

El invierno de 1945 fue una época traumática para la política internacional. Había concluido la Segunda Guerra Mundial, y en agosto de ese año, dos bombas atómicas habían arrasado con las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. Mientras esto acontecía del otro lado del mundo, en la Universidad de La Habana,  dos jóvenes se conocían por vez primera. Uno había matriculado Filosofía y Letras, el otro Derecho. Eran Alfredo Guevara y Fidel Castro. Guevara, uno de los intelectuales más  lúcidos de nuestro país es uno de los pocos que conoce detalles de las andanzas de aquel estudiante de leyes por el Patio de los Laureles, la Plaza Cadenas, y su inmediata inserción en la política universitaria y nacional de los años 40.