Cada victoria del deporte cubano en las últimas décadas ha llevado consigo el nombre de Fidel. Bien lo saben los deportistas cubanos que en Beijing brillan con luz propia entre las grandes potencias del deporte mundial, cuando le dedican al Jefe de la Revolución cada medalla y le llaman “padre” en el mensaje de felicitación que le enviaron por su cumpleaños. Sus razones son claras:   "por haber sido el creador del deporte revolucionario cubano, que lleva en su esencia la lucha para que el atleta no sea una mercancía". El mejor regalo: el medallero en sostenido ascenso que nos mantiene en vilo por estos días.