En enero de 1959 el pueblo de Cuba abarrotó las calles de toda la isla para recibir la Caravana de la Libertad, que tiene hoy para los cubanos una nueva connotación tras el recorrido inverso realizado por el cortejo con las cenizas de Fidel Castro.
 
Si entonces celebraron por cada rincón del país el triunfo de la Revolución, hace unas semanas, tristes pero firmes, le profesaron el cariño y respeto que se ganó.
 
Hace 57 años tras la fuga del dictador Fulgencio Batista (1952-1959) el jefe guerrillero inició el 2 de enero su viaje hacia la capital.