“La paz es indispensable, como requisito para la gran batalla contra el subdesarrollo, contra las enfermedades, contra el analfabetismo, contra la falta de viviendas, contra la creciente escasez de alimentos, materias primas, energía y agua que ya constituye un angustioso problema para cientos de millones de seres en las áreas más pobres del mundo”.

“Tenemos conciencia de que de la obra y del esfuerzo de este pueblo que lucha, no podrán resultar sino beneficios para todos los pueblos de este continente, que hablamos el mismo idioma y que sufrimos las mismas penas;  porque nuestras penas se parecen tanto como una gota de agua a otra gota, ya que no somos iguales solo en historia, en cultura, en tradición, en sentimientos; somos iguales, y nadie podría negarlo; ni los más soberbios detractores podrían negar, que los problemas de cada uno de nuestros pueblos son los mismos problemas”.

“¿Y por qué hay que ahorrar agua?  No solo porque la necesitamos en la agricultura y el riego de todos los hidropónicos y otros cultivos agrícolas, sino como un arma contra las crecientes sequías del país, un país donde se alternan las grandes lluvias, los ciclones y las grandes sequías.

Al ahorrar agua disponemos de ella para la agricultura y de la electricidad que gastan todos esos motores funcionando sin cesar, ahorramos recursos y ahorramos combustible.”