"¿Cómo pueden hablar de derechos humanos los dirigentes de un estado cuyas agencias de inteligencia organizaron atentados contra los líderes de otros países, y cuyos ejércitos lanzaron en Viet Nam cantidades de explosivos cientos de veces equivalentes a las bombas nucleares hechas estallar sobre Hiroshima y Nagasaki, y asesinaron millones de vietnamitas sin que se hayan dignado siquiera pedir excusas a unos e indemnizar a otros; de un Estado que tradicionalmente intervino en los países de América Latina y somete a los pueblos de este continente a su yugo explotador, y por cuya culpa mueren
"¿Con qué moral pueden hablar de derechos humanos los gobernantes de una nación donde conviven el millonario y el pordiosero, el indio es exterminado, el negro es discriminado, la mujer es prostituida y grandes masas de chicanos, portorriqueños y latinoamericanos son despreciados, explotados y humillados?"
"Y como mujeres latinoamericanas deben ustedes tener muy presente que no solo nuestros pueblos de América Latina y el Caribe necesitan erradicar la deuda, sino necesitan unirse. Para erradicar esa deuda tenemos que unirnos, para conquistar el Nuevo Orden Económico Internacional tenemos que unirnos, para alcanzar la integración tenemos que unirnos."
"(…) jamás se ha empleado un soldado, un policía o un bombero contra el pueblo. Porque el pueblo es la Revolución, y el pueblo con su inmenso poder se defiende a sí mismo, ¡Qué distinto el panorama que vemos en el ámbito de América y en gran parte del mundo, con obreros, campesinos, estudiantes y luchadores por los derechos civiles y por la paz, constantemente apaleados por la fuerza pública y reprimidos con perros, gases lacrimógenos, carros de bomberos, etcétera!"
"¿El mundo capitalista no nos muestra acaso, constantemente, la prueba de lo que allí sucede?"
"¿Cuál es el destino, además, de los países balcanizados de nuestra América? ¿Qué lugar van a ocupar en el siglo XXI? Qué lugar les van a dejar, cuál va a ser su papel si no se unen, si no se integran, en un mundo donde estará Europa unida, integrada; Japón, una gran potencia; Estados Unidos, una gran potencia industrial. Qué lugar nos va a quedar a nosotros, preguntamos."
"Fuimos condenados en Ginebra por quienes consideran que ese mar de pueblo aquí reunido, cuya imagen puede observarse desde cualquier rincón del mundo, ha sido privado de sus derechos humanos. Con toda seguridad que ninguno de los que en América Latina promovieron, co-auspiciaron o apoyaron ese proyecto, podría reunir en la capital de sus respectivos países el 5% de los ciudadanos aquí reunidos."
"Cuando hablan de derechos humanos, ¿qué país ha respetado más que nuestro país los derechos humanos? Una Revolución que en más de 36 años no ha conocido un desaparecido, cosa de la cual se habla en los periódicos todos los días: desaparecidos, represiones, matanzas, la policía contra el pueblo lleno de escafandras, de palos y de cosas, eso ustedes lo ven por televisión en todas partes, incluso en Europa.
"Como parte de nuestra lucha por la paz perdurable, tenemos que asumir todos la defensa del Nuevo Orden Económico Internacional. Tal vez los neocolonizadores no sean capaces de comprenderlo todavía; pero si se cambiaran las bases de neocolonialismo, si se terminara la opresión económica de Asia, Africa, América Latina y el Caribe, el poder adquisitivo que surgiría en esos tres continentes le daría al capitalismo la posibilidad de prolongar su existencia por un mayor tiempo, en medio de condiciones que serían tal vez para ellos menos privilegiadas, pero también menos inseguras."
"Pero si ellos no comprenden de inmediato, nosotros, los que estamos aquí, no podemos cruzarnos de brazos. Representamos una fuerza que, a pesar de nuestras diferencias visibles, es a la vez convergente y poderosa. Todos defendemos una paz verdadera sin miseria ni retraso; todos condenamos el apartheid, repudiamos el intervencionismo contra los países independientes; todos aspiramos a cambiar lo que hoy existe para hacerlo mejor, más humano(…)"
"¿Puede el imperio y el sistema causante de todo eso hablarle al mundo, realmente, de derechos humanos? ¿Derechos humanos dentro de un sistema en que una enorme parte de la población no tiene empleos, en que las mujeres son prostituidas, en que los niños son abandonados? Resultan impresionantes las cifras de niños abandonados en América Latina, de millones, de muchos millones. ¿Cómo puede ese sistema ofrecer esperanzas al hombre? ¿Cómo puede ese sistema hablar de consideración hacia el hombre?"