"Martí era un pensador profundo y antiimperialista vertical. Nadie como él en su época conocía con tanta precisión las funestas consecuencias de los acuerdos monetarios que Estados Unidos trataba de imponer a los países latinoamericanos, que fueron la matriz de los de libre comercio, que hoy, en condiciones más desiguales que nunca, han resucitado".

“En la América Latina no debe quedar ni uno, ni dos, ni tres pueblos luchando solos contra el imperialismo. La correlación de fuerzas de los imperialistas en este continente, la proximidad de su territorio metropolitano, el celo con que tratará de defender sus dominios en esta parte del mundo, exige en este continente, más que en ninguna otra parte, una estrategia común, una lucha común y simultánea”.

 “(…) creo en los pueblos y creo de una manera muy particular en estos pueblos de América Latina, tan humillados, tan saqueados, tan explotados, tan agredidos; ¡porque creo en esta mezcla de indios, de negros, de españoles y europeos, e incluso también de asiáticos que constituyen nuestros pueblos!, o al menos, de manera especial, nuestro pueblo, y en mayor o menor grado a la América Latina”.

“Hoy la Revolución Cubana es una trinchera levantada a nivel mundial y, aunque en aquella época ya los cubanos se preocupaban extraordinariamente, y Martí se preocupaba de manera especial del papel que jugaría la independencia de Cuba en los destinos de América Latina, hoy la independencia de Cuba interesa no solo a los destinos de la América Latina, sino a los destinos de todo el mundo”.

“La integración para América Latina y el Caribe es fundamental. Sólo unidos podremos renegociar las condiciones de nuestro papel en este hemisferio. Digo lo mismo con relación a la necesidad de unir los esfuerzos de los países del Tercer Mundo frente al poderoso e insaciable club de los ricos”.

“Tenemos conciencia de que de la obra y del esfuerzo de este pueblo que lucha, no podrán resultar sino beneficios para todos los pueblos de este continente, que hablamos el mismo idioma y que sufrimos las mismas penas;  porque nuestras penas se parecen tanto como una gota de agua a otra gota, ya que no somos iguales solo en historia, en cultura, en tradición, en sentimientos; somos iguales, y nadie podría negarlo; ni los más soberbios detractores podrían negar, que los problemas de cada uno de nuestros pueblos son los mismos problemas”.

“Cuando defendemos a nuestro país, tenemos la sensación de que estamos defendiendo también a nuestros pueblos hermanos de América Latina. Si aquella trinchera cayera, sería una tragedia para los pueblos de América Latina”.

“Estamos conscientes de que estamos defendiendo ideas justas, causas justas; estamos conscientes de que estamos defendiendo también a nuestros hermanos de América Latina”.

"No confío en la política de Estados Unidos ni he intercambiado una palabra con ellos, sin que esto signifique, ni mucho menos, un rechazo a una solución pacífica de los conflictos o peligros de guerra. Defender la paz es un deber de todos. Cualquier solución pacífica y negociada a los problemas entre Estados Unidos y los pueblos o cualquier pueblo de América Latina, que no implique la fuerza o el empleo de la fuerza, deberá ser tratada de acuerdo a los principios y normas internacionales.

“Unidad significa compartir el combate, los riesgos, los sacrificios, los objetivos, ideas, conceptos y estrategias, a los que se llega mediante debates y análisis. Unidad significa la lucha común contra anexionistas, vendepatrias y corruptos que no tienen nada que ver con un militante revolucionario.  A esa unidad en torno a la idea de la independencia y contra el imperio que avanzaba sobre los pueblos de América, es a la que me referí siempre”.