“Algún día, cuando la revolución triunfe en los demás pueblos de América Latina, nosotros nos uniremos a los demás pueblos y haremos la comunidad de pueblos latinoamericanos. Para ello es necesario la revolución, para ello es necesario el socialismo.”
“Tengo fe en este despertar formidable de nuestro continente. Tengo fe absoluta en el futuro de este continente. Tengo fe y puedo afirmar aquí que tengo la seguridad de que el futuro de América será un futuro muy distinto de lo que ha sido hasta hoy. Todo depende de nuestra fe, todo depende de nuestro propio esfuerzo, todo depende de nosotros mismos."
“¡Confíen en Cuba! Cuba no solo está defendiendo allí en aquella trinchera su propia soberanía: nosotros entendemos que desde aquella trinchera estamos defendiendo también los intereses de los demás pueblos de América Latina.”
“Imitemos el ejemplo de aquellos que fueron nuestros predecesores. Hagamos lo que Bolívar, San Martín, Artigas, O'Higgins, Sucre, Juárez, Morazán y Martí habrían hecho en iguales circunstancias, para que Nuestra América ocupe un lugar digno en un mundo en que todos tengamos derecho a vivir.”
“Esta pudiera decirse, con razón, que fue la cuna de la liberación de Sudáfrica; pero un día será como la cuna de la dignidad de toda África. Y no es que el África no haya luchado, no es que el África no cuente con miles y decenas de miles de actos heroicos, pero aquí quedaba el más doloroso recinto de un sistema de esclavización y de injusticia que ha durado miles de años, pero que en especial para el África, América Latina y el Tercer Mundo duró cientos de años.”
“Hace ya un año, en expresión de nuestra voluntad política soberana, decidimos constituir la Asociación de Estados del Caribe. Tenemos ante nosotros un gran desafío. Se trata de forjar un destino común para naciones notablemente dispares en cuanto a tamaño, población y desarrollo [….]. La región comprende, por fin, que en la unidad está el camino futuro de nuestros pueblos.”
“Los que hemos leído la historia de América, los que más de una vez nos hemos puesto a meditar, desde que adquirimos las primeras nociones políticas, desde que adquirimos los primeros conceptos de lo que era este continente, de su origen, de su historia; y se nos hacía difícil comprender por qué la América nuestra había llegado al estado actual;(…) por qué habíamos vivido tan ausentes; por qué habíamos vivido tan distantes; por qué habíamos vivido tan indiferentes nosotros a los que muchas veces no nos ha separado más que un río, o una línea imaginaria, o una montaña o un brazo de mar; pero
"¿Con qué moral pueden hablar de derechos humanos los gobernantes de una nación donde conviven el millonario y el pordiosero, el indio es exterminado, el negro es discriminado, la mujer es prostituida y grandes masas de chicanos, portorriqueños y latinoamericanos son despreciados, explotados y humillados?"
"¿Puede el imperio y el sistema causante de todo eso hablarle al mundo, realmente, de derechos humanos? ¿Derechos humanos dentro de un sistema en que una enorme parte de la población no tiene empleos, en que las mujeres son prostituidas, en que los niños son abandonados? Resultan impresionantes las cifras de niños abandonados en América Latina, de millones, de muchos millones. ¿Cómo puede ese sistema ofrecer esperanzas al hombre? ¿Cómo puede ese sistema hablar de consideración hacia el hombre?"
“Meditaba sobre la magnitud de nuestra cooperación no sólo en Bolivia, sino en Haití, el Caribe, varios países de Centroamérica y América del Sur, África, y hasta la lejana Oceaníaa 20 mil kilómetros de distancia. Recordaba igualmente las misiones de la Brigada Henry Reeve, en casos de graves emergencias, viajando en nuestros propios aviones, transportando personal y otros recursos. El millón de operados gratuitamente de la vista cada año en América Latina y el Caribe de que hemos hablado, no está lejos de alcanzarse. ¿Puede acaso emular Estados Unidos con Cuba?”