"Los fondos necesarios para salvar al mundo de la tragedia existen. Póngase fin verdaderamente a la carrera armamentista y al comercio de armas, que sólo engendrarán desolación y muerte".
“El imperialismo acaba de cometer un monstruoso crimen en Ecuador. Bombas mortíferas fueron lanzadas en la madrugada contra un grupo de hombres y mujeres que, casi sin excepción, dormían. […]
A sangre fría nadie absolutamente tiene derecho a matar. Si aceptamos ese método imperial de guerra y barbarie, bombas yanquis dirigidas por satélites pueden caer sobre cualquier grupo de hombres y mujeres latinoamericanos, en el territorio de cualquier país, haya o no guerra. El hecho de que se produjera en tierra probadamente ecuatoriana es un agravante.”
“Cuando la Revolución en Cuba triunfa el Primero de Enero de 1959, casi 15 años después del estallido de las primeras armas nucleares, y proclama una Ley de Reforma Agraria basada en el principio de soberanía nacional, consagrado por la sangre de los millones de combatientes que murieron en aquella guerra, la respuesta de Estados Unidos fue un programa de hechos ilegales y atentados terroristas contra el pueblo cubano, suscritos por el propio presidente de Estados Unido
"¡Qué hermoso sería el curso de la vida de la humanidad si en vez de guerras atómicas, si en vez de carreras armamentistas, provocadas por los imperialistas y los colonialistas, todos los pueblos del mundo se pudieran dedicar a luchar contra la incultura, contra la enfermedad, contra la pobreza!".
"Nos preguntamos si el mundo puede darse ahora el lujo de nuevas carreras armamentistas, el lujo de la guerra fría otra vez, en medio de los problemas económicos que tiene.
Los gastos de armamentos […] rebasan ya los 400 000 millones de dólares por año, ¡cuatrocientos mil millones de dólares por año! Es algo verdaderamente increíble en una situación de problemas económicos y de pobreza que afecta a miles de millones de personas. Es una cosa loca".
"El intercambio desigual, arruina a nuestros pueblos. ¡Y debe cesar!
La inflación que se nos exporta, arruina a nuestros pueblos. ¡Y debe cesar!
El proteccionismo, arruina a nuestros pueblos. ¡Y debe cesar!
El desequilibrio que existe en cuanto a la explotación de los recursos marinos, es abusivo. ¡Y debe ser abolido!
Los recursos financieros que reciben los países en desarrollo, son insuficientes. ¡Y deben ser aumentados!
Los gastos en armamentos, son irracionales. ¡Deben cesar y sus fondos empleados en financiar el desarrollo!
¿Cuáles serán las armas esenciales? Las ideas; las conciencias. ¿Quiénes las sembrarán, cultivarán y harán invencibles? Ustedes. ¿Se trata de una utopía, un sueño más entre tantos otros? No, porque es objetivamente inevitable y no existe alternativa. Ya fue soñado no hace tanto tiempo, sólo que tal vez prematuramente. Como dijo el más iluminado de los hijos de esta isla, José Martí: "Los sueños de hoy serán las realidades de mañana".
"Ojalá no sea mediante crisis económicas catastróficas que aparezcan soluciones. Miles de millones de personas del Tercer Mundo serían las más afectadas. Un elemental sentido de las realidades tecnológicas y del poder destructivo de las armas modernas, nos obliga a pensar en el deber de impedir que los conflictos de intereses que inevitablemente se desatarán conduzcan a guerras sangrientas".
“Terminó la guerra fría, pero continúa la carrera armamentista y se perpetúa el hegemonismo militar y nuclear. ¿Hasta cuándo habrá que esperar por la proscripción completa de todas las armas de exterminio en masa, por el desarme universal y la eliminación del uso de la fuerza, la prepotencia y las presiones en las relaciones internacionales?”
“Digamos adiós a las armas y consagrémonos civilizadamente a los problemas más agobiantes de nuestra era. Esa es la responsabilidad y el deber más sagrado de todos los estadistas del mundo. Esa es, además, la premisa indispensable de la supervivencia humana”.