“(…) lo que este mundo necesita es la globalización de la solidaridad, ¿y qué quiere decir eso? Quiere decir, tal como yo lo interpreto, un mundo diferente, un mundo más justo, un mundo en que el hombre sea hermano del hombre, en que todos los adelantos de la ciencia y de la técnica estén no al servicio de la muerte, sino al servicio de la salud, de la vida, del hombre, de la tecnología, para producir lo que se necesita y que es posible producir”.

“(…) el éxito corona el esfuerzo, el éxito corona el sacrificio, y el éxito en la vida del hombre y en la vida de los pueblos, el fruto de su trabajo, compensa los esfuerzos que hay que hacer para alcanzarlo”.

“De la sociedad humana no puede desaparecer el trabajo, porque solo el trabajo produce las cosas que necesitamos, los bienes que necesitamos; lo que sí desaparece con la Revolución es la explotación del trabajo humano”.

“(…) el derecho a romper las cadenas es un derecho inmemorial de los hombres; el derecho a destruir la injusticia, el derecho a suprimir la explotación, es un derecho inmemorial de los hombres”.

“El hombre joven es, por temperamento, revolucionario; todo pueblo explotado, toda clase social explotada son, por naturaleza, revolucionarios. Pueblos explotados y clases sociales explotadas tenían que ser, necesariamente, revolucionarios. El germen de la revolución estaba en la realidad social y económica de América”.

“(…) el hombre está empezando a experimentar los efectos, de una manera clara, de la destrucción del medio ambiente. Es aterrorizante escuchar el número de especies que se destruyen, especies vegetales y animales, todos los días en el mundo, y se ve, es visible el fenómeno. Es claro que la humanidad creciente se enfrentará a problemas ecológicos tremendos (…)”

“Por eso me lleno de emoción cuando veo a esos hijos sobre los hombros de sus padres, y pienso:  ¡Qué generosa es esta generación, este pueblo!  ¡Qué digno es este pueblo que está sembrando un porvenir mejor para sus hijos!”

“Nadie crea que aquellos hombres que vivían en la esclavitud estaban llamados a ser más desgraciados que los miles de millones de pobres que hay en el mundo de hoy, los miles de millones de enfermos sin asistencia médica, los miles de millones de hambrientos, los miles de millones de analfabetos totales o analfabetos funcionales. Han sido miles de años en que la sociedad humana no ha conocido otra cosa. Esta sociedad que cobra más conciencia cada vez de esas realidades; esta sociedad humana que se hace ingobernable bajo los efectos despiadados de la llamada globalización neoliberal”.

"Hay en nuestros pueblos suficientes hombres de sensibilidad, suficientes hombres de valor para pararse a denunciar una injusticia cuando hay una injusticia; que no tienen nuestros pueblos que esperar de periodistas extraños, que ni sienten ni padecen los dolores de nuestros pueblos, para que vengan a protestar del crimen y de la injusticia.”

“Los cuadros tienen el deber de señalar a cada trabajador cada vez que cometan una falla, pedirle. Porque hay algo esencial en el hombre, algo que puede mucho más que cualquier otro resorte, algo que puede ser capaz de mucho más de lo que podía en el pasado el hambre, la amenaza de desempleo y de miseria. ¡Y ese factor es la propia vergüenza del hombre!”