"Es importante que nuestros jóvenes tengan presente que su obra, su ejemplo, no solo será útil a la Patria, sino que será útil también a todos los pueblos de América Latina”.
"(…) nosotros creemos en los jóvenes (...) creer en los jóvenes significa una actitud, creer en los jóvenes significa un pensamiento."
"A nosotros nos ha correspondido lidiar con toda la herencia que nos dejó el pasado. Pero, en cambio, confesamos que nosotros sentimos una emoción profunda; sentimos una compensación muy grande cuando empezamos a ver en ustedes los frutos de la Revolución que estamos haciendo, cuando empezamos a ver en esta muchedumbre de jóvenes al pueblo de mañana, cuando empezamos a ver en ustedes la imagen del porvenir, cuando empezamos a ver en ustedes la justeza de la obra de la Revolución".
“A la juventud de ayer y de hoy la admiro y quiero entrañablemente; a la de mañana, la envidio, es como si la divisara ya en un cercano horizonte, aunque resulte casi imposible imaginar cómo será nuestra patria, cómo será nuestro pueblo, cómo serán nuestros jóvenes y nuestros niños, cuán plenas serán sus vidas cuando tal cúmulo de conocimientos, cultura, capacidad creadora, conciencia verdaderamente fraternal y humana constituyan el sueño realizado de nuestras nobles luchas”.
“Somos partidarios de que a la juventud se le eduque bien, se le enseñe bien, se le organice bien, se le capacite bien, se le forje bien. Y quizás la Revolución no tenga ninguna otra cosa más importante que esa: que preparar a las nuevas generaciones para una vida superior, para una vida mejor, para una vida distinta”.
“Cuando hablamos de la superación de los miles de profesores de ciencias médicas, estamos hablando también de la superación de nuestra asistencia médica. En ese doble sentido tiene una enorme importancia la superación de los profesores. Como también tenemos que preocuparnos mucho en el futuro por la superación de los médicos aunque no sean profesores, y tendremos que establecer sistemas de perfeccionamiento para nuestros médicos. Es imprescindible, porque la medicina evoluciona constantemente, y no se puede estar al día en la medicina sin un estudio constante, sin una superación constante.
“Para estudiar medicina hay que escoger a los mejores entre nuestros estudiantes, los de mejores cualidades intelectuales, académicas, políticas y morales, sí, políticas y morales. (…) Es decir, para ser médico se requiere una sensibilidad exquisita, una gran calidad humana, gran capacidad intelectual y una moral a toda prueba”.
“Si queremos tener médicos de vanguardia es necesario una formación, una educación y una docencia de vanguardia. Desde luego que en la Revolución se estableció la práctica de que la docencia estuviera muy vinculada a los servicios médicos; prácticamente los principales hospitales del país son todos hospitales docentes. Eso ayuda a mejorar los servicios médicos, desde el momento en que en cada hospital están los profesores universitarios, cuando un hospital se hace hospital docente”.
“(…) un gran esfuerzo en el desarrollo de todas las ramas de la medicina en nuestro país, de todas las ramas sin excepción; implica un mejoramiento progresivo de todos los servicios médicos en nuestro país; implica un gran esfuerzo docente, y no solo la docencia universitaria, sino la docencia de los posgraduados, la formación de los especialistas; incluso las posibilidades de estudio y de superación de los que ya podrían considerarse médicos consagrados”.
“Siempre ha tenido simpatías entre nuestra juventud la carrera de medicina, goza de un gran aprecio social, cuenta con gran prestigio”.