“Hoy nos debatimos entre el riesgo del hegemonismo unipolar, y la única forma posible, soportable y aceptable de sobrevivir: la existencia de un mundo multilateral, donde la paz, la libertad, el desarrollo y el progreso puedan tener lugar para todos. Nuestros pueblos así lo necesitan. No podemos defraudarlos”.

“Los cubanos podemos sentirnos orgullosos de estar muy conscientes de la responsabilidad histórica adquirida por nuestro pueblo en su larga lucha por la libertad y la justicia”.

“Un mundo que se libera: esclavos que rompen sus cadenas por doquier.  Esa imagen llena de terror a los esclavistas, a los explotadores, a los piratas, a los saqueadores de los pueblos, ¡porque el mañana es de los pueblos, y se ve por doquier y no puede paralizarlo nada!”

"Para hombres libres y por hombres libres se hacen las revoluciones; por hombres que no quisieron seguir explotados y para hombres que no serán jamás de nuevo explotados, se hacen las revoluciones".

"No queremos volver a ser esclavos, y no volveremos a serlo jamás.  Los que tengan cuello para llevar yugo, que se lo pongan, que se vayan a servir a los enyugadores y a los explotadores; que los que no tenemos tobillo para llevar grilletes de esclavos, ni nuca para llevar yugo, jamás volveremos a ser esclavos, y el precio de la libertad lo pagaremos al precio que tengamos que pagarlo".

"La libertad nos la quitaron mediante un golpe de Estado, pero para que se acabaran de una vez y para siempre los golpes de Estado, había que conquistar la libertad a fuerza de sacrificio de pueblo, porque no hacíamos nada con que dieran un golpe mañana y otro pasado y otro dentro de dos años y otro dentro de tres años; porque aquí quien tiene que decidir, definitivamente, quién debe gobernar es el pueblo y nadie más que el pueblo".

"Los hombres que cayeron en nuestras tres guerras de independencia juntan hoy su esfuerzo con los hombres que han caído en esta guerra; y a todos nuestros muertos en las luchas por la libertad podemos decirles que por fin ha llegado la hora en que sus sueños se cumplan."

"Llámese justicia, llámese libertad y llámese derechos humanos donde existe igualdad, respeto para todos, cultura para todos, porque sin cultura no se puede ser libre, sin cultura no se puede ser ni siquiera demócrata."

"Obremos el milagro de convertir en posible lo imposible. Con los brazos abiertos estamos dispuestos a recibir de Europa una cooperación sin condicionamientos y una solidaridad con libertad".

"Sería mucho más exacto decir que sin igualdad y fraternidad, que fueron lemas sacrosantos de la propia revolución burguesa, no puede haber jamás libertad, y que la igualdad y la fraternidad son absolutamente incompatibles con las leyes del mercado".