“Un país que se respete a sí mismo no necesita mercenarios, ni soldados, ni bases militares norteamericanas para combatir el narcotráfico, ni proteger la población en los casos de desastres naturales, o brindar cooperación humanitaria a otros pueblos”.

“Un rígido bloqueo económico se estableció y se mantiene sobre nuestra patria, y las más variadas formas de subversión, ataques mercenarios y amenazas de agresiones militares, se aplicaron contra nuestro país. Pero no estuvimos solos en la lucha. De la Unión Soviética fundamentalmente, y de otros países socialistas en la medida de sus posibilidades, nos llegaron las armas para defendernos, y el apoyo técnico y económico necesarios para evitar que los imperialistas yanquis consumaran su propósito de aniquilar por hambre al pueblo de Cuba”.

"Los mercenarios se rinden, los mercenarios levantan bandera blanca; ¡los combatientes verdaderos de una revolución no levantan jamás bandera blanca! Los combatientes de una revolución prefieren mil veces la muerte física a la muerte moral; los mercenarios, moralmente muertos desde siempre, se conforman con preservar la vida física".

“Todos sabemos lo que preparaban los imperialistas a nuestra patria; todos sabemos lo que habría ocurrido en este país si los mercenarios no hubiesen sido derrotados en menos de 72 horas; todos sabemos que había un "gobierno" constituido, esperando en Miami para trasladarse a Girón, y pedir inmediatamente la intervención de la OEA y la intervención de Estados Unidos”.

“El planeta tierra globalizado cambia y transforma conceptos. Sólo permanece inalterable una realidad: la red de bases militares, aéreas, navales, terrestres y espaciales del imperio, cada vez más poderosos y a la vez más endeble."

"Creo que es difícil encontrar en la historia una página tan limpia en ese aspecto como las páginas de nuestra Revolución. Eso lo sabe todo nuestro pueblo.