Para comprender una revolución, no basta saber lo que una revolución ha hecho o es capaz de hacer. ¡Para comprender una revolución, hace falta saber también el precio que hay que pagar por ella!
"La Revolución cubana, que el bloqueo y la guerra sucia no han podido destruir, se basa en principios éticos y políticos; es por ello que ha sido capaz de resistir".
“Esta Revolución es la Revolución de nuestro pueblo; es la Revolución de nuestros jóvenes; es la Revolución de nuestros estudiantes. Juntos la hicimos. Juntos la defendemos. Somos la misma cosa y no podemos dejar jamás de serlo.”
"[...] los creyentes no tenían por qué tener contradicción con los revolucionarios, ni los revolucionarios con los creyentes; que nosotros queríamos hacer una revolución social y que respetábamos las concepciones religiosas y las concepciones filosóficas que pudiera tener cualquier creyente."
"Sí, nuestra Revolución no es una revolución de millonarios, es una revolución de pobres y que sueña con el bienestar no solo de nuestros pobres, sino de todos los pobres del mundo; por eso hablamos de internacionalismo, y no solo hablamos, sino que lo practicamos."
"Es que no concebíamos una revolución que no fuera una revolución con sentido internacionalista, como no concebimos una humanidad reducida a la frontera de una pequeña isla; el dolor golpea y hace sufrir a miles de millones en todo el mundo."
“La peor enfermedad, la más terrible, la más dramática que pudiera existir en el orden político, social e histórico para nuestra patria, es que un día esta Revolución sea destruida por los mismos revolucionarios. Contra eso hay que estar inmunizado al ciento por ciento. Lo tiene que garantizar el Partido, y su dirección es fundamental. Tales seguridades hay que buscarlas siempre.”
“Tenemos que levantar una montaña de acero, contra la cual se estrelle todo; tenemos que desarrollar un partido de acero; tenemos que asegurar la supervivencia de nuestra Revolución contra cualquier desvío, contra cualquier peligro, externo o interno, hoy, mañana y siempre.
“Que nuestra Revolución nunca pueda ser desbaratada por nadie. Que nuestro Partido nunca pueda ser destruido por nadie. Desde luego, que nunca pueda ser destruido por el imperialismo; pero también es preciso señalar que se trata de una Revolución que nunca pueda ser destruida por nosotros mismos.”
“Nosotros, como revolucionarios, tenemos que consagrarnos igual o más. Nosotros no lo hacemos por un sentimiento religioso, pero para nosotros la justicia es una religión; para nosotros la libertad, el bienestar de nuestros compatriotas es una religión, la independencia es una religión, la patria es religión. Es decir, todo, revolución, patria, independencia, justicia social, el socialismo es para nosotros como una religión. ”