“¡La soberanía no se entrega ni se negocia! ¡El derecho a construir el régimen social, económico y político que nuestro pueblo elija, no se depone ante nada ni ante nadie!”

“Antes de renunciar a un solo átomo de nuestra soberanía, los hombres que tenemos la responsabilidad de dirigir a nuestro pueblo en la guerra y en la paz, y en cualquier tarea, somos hombres que no sobreviviríamos a una rendición; somos hombres que estamos muy comprometidos con lo que hemos hecho toda la vida y porque lo sentimos muy profundamente, porque partimos de convicciones y de valores, somos capaces de colocarnos, incluso, debajo de las bombas antes que rendirnos.”

"¡Cuba, Cuba solitaria ha resistido, ha mantenido en alto su bandera independiente y soberana! ¡Cuba solitaria, defendiendo sus derechos, ha defendido los derechos de los demás pueblos!"

“Esta es una lucha entre los cubanos y los enemigos de los derechos de los cubanos. Esta es una lucha entre los cubanos que quieren justicia, que quieren progreso, que quieren soberanía, que quieren patria, y los que no quieren que los cubanos tengamos soberanía, ni tengamos independencia, ni tengamos derecho, ni tengamos patria”.

“Cuando se habla de soberanía, cuando se habla de autodeterminación, se habla del derecho a labrarse su propio porvenir, se habla del derecho a disfrutar sus recursos, se habla del derecho a disfrutar los frutos de su trabajo, se habla del derecho a progresar en el orden moral, en el orden espiritual y también en el orden material”.

 

“Mientras el mundo no haya logrado la realidad de una paz, mientras el mundo no haya erradicado los peligros de las agresiones, mientras los círculos agresivos y guerreristas puedan seguir constituyendo una amenaza para la seguridad y la soberanía de cualquier pueblo del mundo, nosotros debemos seguirnos preparando, y preparar mejores fortificaciones, y preparar mejores trincheras”.

“A la Revolución y al socialismo, debemos hoy todo lo que somos. Si a Cuba regresara alguna vez el capitalismo, nuestra independencia y soberanía desaparecerían para siempre, seríamos una prolongación de Miami, un simple apéndice del imperio yanki, el cumplimiento de aquella repugnante profecía de un presidente de Estados Unidos en el siglo pasado cuando pensaban anexar nuestra isla y dijo que esta caería en manos de ese país como una fruta madura”.

“La consagración del principio de intervención universal por una gran potencia es el fin de la independencia y la soberanía en el mundo. ¿Qué paz y seguridad es la que espera a nuestros pueblos, como no sea la que nosotros mismos seamos capaces de conquistar con nuestro heroísmo?”

“No importa que los obstáculos sean grandes, no importa que las dificultades sean grandes: ¡La unión y la estrategia común es la condición esencial y el único camino de la victoria!”

“Nuestro pueblo tiene una obra revolucionaria que defender, pero además tiene que defender su soberanía, su independencia, y está dispuesto a hacerlo”.