“No debemos pensar que estamos concluyendo, más bien debemos pensar que estamos empezando; no debemos pensar que hemos hecho mucho, sino pensar que todavía nos falta mucho por hacer; no debemos pensar que somos suficientemente fuertes, sino que todavía podemos fortalecernos mucho más; no debemos pensar que seamos suficientemente experimentados, sino que todavía tenemos mucho que aprender”.
“En este momento la humanidad está enfrentando problemas serios y sin precedentes. Lo peor es que en gran parte las soluciones dependerán de los países más ricos y desarrollados, quienes llegarán a una situación que realmente no están en condiciones de enfrentar sin que se les derrumbe el mundo que han estado tratando de moldear en favor de sus intereses egoístas, y que inevitablemente conduce al desastre”.
“En Haití se pondrá a prueba cuánto puede durar el espíritu de cooperación, antes de que el egoísmo, el chovinismo, los intereses mezquinos y el desprecio por otras naciones prevalezcan”.
“Ha habido una constante en la historia de nuestras luchas: es la firmeza, es la decisión, es el heroísmo, es la convicción, es la razón, es la fe en el pueblo, es la fe en las ideas, es la fe en el hombre”.
“Yo tengo una confianza absoluta en el pueblo, y sé que a un pueblo, aunque sea pequeño, si es un pueblo digno, si es un pueblo unido, si es un pueblo inteligente, no hay quien lo venza, no hay quien se le imponga”.
“La Revolución es algo que tiene una ruta trazada, una serie de principios a los cuales se ajusta, y, además, una serie de principios fundamentales que es necesario dejar bien sentados para que la Revolución se pueda desarrollar pacífica y ordenadamente”.
“Lo que convierte en histórico a un Presidente que ha sido capaz de llegar por sus méritos a ese cargo, no es la persona, sino la necesidad de él en un momento determinado de la historia de su país”.
“Nadie puede decir que tiene toda la verdad; nadie puede declarar hoy, en medio de la enorme complejidad del mundo, que tiene toda la verdad. Nosotros tenemos nuestras verdades aquí, surgidas de nuestra experiencia, aplicables a nuestras condiciones: y tenemos nuestras deducciones y nuestras conclusiones; pero nunca hemos pretendido ser catedráticos, nunca hemos pretendido ser monopolizadores de las verdades revolucionarias”.
“Los imperialistas saben que sin revolución no hay desarrollo, y se sienten impotentes frente a la realidad de que el mundo crece, de que el mundo se desarrolla, aumenta la población y aumenta inevitablemente —como un fenómeno natural e inevitable— la conciencia revolucionaria”.
“Para todo nuestro pueblo eso es motivo de tranquilidad y de satisfacción: saber que ha creado algo duradero, que ha construido una obra que resistirá la prueba del tiempo, porque su pilar más sólido es el propio pueblo, este pueblo unido, consciente, combativo, patriótico e internacionalista que tenemos hoy”.