"Nuestra ayuda fue cumpliendo un mandato de nuestros principios. Y lo que interesa a nuestro pueblo, el único interés de nuestro pueblo, es el avance de la revolución en Angola, el éxito de Angola, el avance de la revolución en África, la liberación total en África. Y hemos cumplido cabalmente con estos principios."
"Es verdaderamente indignante ver que el capitalismo, el imperialismo, después de la independencia, trató de establecer allí el neocolonialismo; el intento de desarrollo capitalista, el intento de controlar los recursos naturales a través de los monopolios".
“Los problemas de África y del Medio Oriente se han convertido en el centro de la situación internacional de nuestros días y sus decisiones no solo influirán en el problema de la distensión internacional, que es el foco de las preocupaciones universales, sino que además determinarán el destino de los pueblos africanos, del pueblo árabe de Palestina y con ello el rumbo de la lucha de los países que en Asia, África y América Latina combaten por lograr consolidar y desarrollar sus independencias nacionales, e incorporarse a plenitud de igualdad y de derechos en el torrente de progreso que conduce a la humanidad hacia metas económicas y sociales más altas”.
“El imperio no pudo alcanzar sus propósitos de desmembrar Angola y escamotear su independencia. Lo impidió la heroica y larga lucha de los pueblos de Angola y de Cuba”.
“Por primera vez, en ese apartado punto de la geografía africana, la sangre de cubanos y angolanos se unió para abonar la libertad de aquella sufrida tierra. Fue en ese momento cuando Cuba, en coordinación con el presidente Neto, decidió el envío de tropas especiales del Ministerio del Interior y unidades regulares de las FAR en completa disposición combativa, trasladas por aire y mar para enfrentar la agresión del apartheid. (…) Se iniciaba lo que dio en llamarse Operación Carlota, nombre en clave de la más justa, prolongada, masiva y exitosa campaña militar internacionalista de nuestro país”.
"Pienso en África y sus casi mil millones de habitantes, víctimas de los principios de esa economía. Las enfermedades, que vuelan a la velocidad de los aviones, se propagan al ritmo del SIDA, y otras viejas y nuevas enfermedades afectan a su población y sus cultivos, sin que ninguna de las antiguas potencias coloniales sea capaz realmente de enviarles médicos y científicos."
“En una aldea de África —como ya hemos dicho y diremos cuantas veces sea necesario—, un médico internacionalista cubano puede formar a la vez a varios excelentes médicos junto a él, en el mayor laboratorio del mundo, que es la comunidad, y combatir en ella los padecimientos concretos de cada región específica de África. Los libros que ese médico lleve consigo servirán como un fondo común de conocimientos.”
“A lo largo de la historia, hasta hace apenas un siglo y medio, y antes de que las máquinas y robots, a un costo mínimo de energías, se ocuparan de nuestras modestas tareas, no existían ninguno de los fenómenos que hoy conmueven a la humanidad y rigen inexorablemente a cada una de las personas: hombres o mujeres, niños y ancianos, jóvenes y adultos, agricultores y obreros fabriles, manuales o intelectuales”.
"Nuevas e imprescindibles fuerzas han surgido. Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, cuyos vínculos con América Latina, la mayoría de los países del Caribe y África, que luchan por el desarrollo, constituyen la fuerza que en nuestra época están dispuestos a colaborar con el resto de los países del mundo sin excluir a Estados Unidos, Europa, Japón".