“Y cuando haya justicia, no habrá venganza. Para que el día de mañana no haya atentados contra nadie, tiene que haber justicia hoy; como habrá justicia no habrá venganza ni habrá odio. El odio lo desterraremos de la república, como una sombra maldita que nos dejó la ambición…”
“Ustedes saben que la táctica, una de las tácticas predilectas del imperialismo, es el asesinato de los líderes revolucionarios. Pero eso, hay que vivir conscientes de eso y no prestarle, no hacerle demasiado caso.”
“Alfa 66, connotada organización de contrarrevolucionarios de Miami, (es la) organizadora en complicidad con la CIA de atentados con cianuro de potasio y silenciadores... ¿Por qué (la CIA) quiere preparar tantos atentados y tanta cosa? Su tesis ahora es que hay que eliminar a Castro para lograr echar para atrás la Revolución, porque el imperialismo va perdiendo terreno… Ahora la tesis es que hay que moderar la línea de la Revolución, cambiar la línea, lograr que Cuba tenga una posición más moderada —y en esto coinciden Alfa, Johnson, CIA, Faría, microfraccionales, la mafia política. Y son ilusiones.”
“Recordarán ustedes cómo casi todas las noches llegaban aviones conduciendo cargamentos de armas en paracaídas; recordarán ustedes las decenas de veces en que por nuestras costas intentaron hacerles llegar explosivos de los más modernos, y trataron de hacerles llegar todo tipo de armamento… Unido a eso, sinnúmero de planes de atentados constantemente: atentados contra los dirigentes de la Revolución, conjuras, planes... En fin, eran tantos que realmente habría que admirarse —¿cómo se explica?— que los dirigentes de la Revolución estén vivos. Yo diría que se explica, en primer lugar, por el trabajo tenaz, inteligente, valiente y capaz de los combatientes del Ministerio del Interior.”
“Yo, realmente, cuando (los terroristas) organizan muchos planes de esos, en vez de ponerme triste, me pongo contento porque, en definitiva, el desafío es lo que más me gusta. Ellos saben que a mí me gusta el desafío, ellos saben que yo no voy a caminar por allá si ellos están por aquí; yo camino por aquí, por una cuestión de principio, por una cuestión de honor. Y muchas veces voy, me les acerco y converso, y discuten, pero no tienen argumentos, no tienen ideas que discutir, y muchas veces, o casi nunca, o nunca, tienen el valor de hacer las cosas.”
“Recuerdo cuando visité a Chile en la época de Allende que estuvieron organizando atentados a lo largo de la gira que duró como 20 días, e incluso en cierto momento delante de mí había una cámara de esas que tenía las armas dentro. Yo he hablado delante de cámaras que tienen las armas puestas, pero no son fanáticos, no son fundamentalistas, son mercenarios, y los mercenarios quieren vivir para disfrutar el pago que les dan, y así, aquella vez que estuvieron con la cámara delante, no se atrevieron a apretar el disparador de las armas.”
El enemigo no cesa en su empeño de destruirnos. Hay dos concepciones: la de los elementos de extrema derecha en la política de Estados Unidos que sueñan con estrangularnos con un bloqueo económico todavía más férreo si fuera posible y barrernos por cualquier medio de la faz de la tierra. Son los que promueven leyes como la Helms-Burton, bien conocida y analizada por nuestro pueblo, y otras medidas draconianas. Son los que nos quieren destruir desde fuera.
La otra concepción es la de los que quieren penetrarnos, reblandecernos, crear todo tipo de organizaciones contrarrevolucionarias y desestabilizar el país cualesquiera que sean las consecuencias. Hay toda una teoría elaborada con un programa diseñado para ello. Estos quieren ejercer su influencia mediante intercambios amplios con diversos sectores que consideran permeables, conceder jugosas becas, deslumbrarnos con sus instituciones millonarias, sus tecnologías, sus centros de investigación social. No autorizan a los norteamericanos a viajar, conocer y descansar en Cuba, pero están dispuestos a enviar a las universidades a sociólogos, filósofos, historiadores, cubanólogos, profesores de inglés y otros académicos para "ilustrarnos". Eso sí, por nada del mundo un profesor de cibernética, computación o áreas de la tecnología que no tengan que ver con la ideología y pudieran ser de alguna utilidad al país. Es decir, el llamado Carril Dos de la ley Torricelli. Esos son los que quieren destruirnos desde dentro.
Hay muchos valiosos y nobles norteamericanos de todas las esferas, incluidos hombres de negocios, que no participan de ninguna de esas concepciones.
Mientras tanto, desde territorio de Estados Unidos --y esto es muy grave--, de manera bastante descarada, se organiza y se trabaja activamente en la preparación y realización de actos terroristas contra el pueblo y áreas vitales de la economía, y una vez más planes de atentado contra los dirigentes de la Revolución, en los que trabajan frenéticamente. Centro fundamental de tales acciones es la llamada Fundación Nacional Cubano-Americana. Es absolutamente imposible que la CIA y el FBI no conozcan de estos planes cuando se supone que tengan penetradas esas organizaciones, muchos de cuyos miembros han estado en relaciones con ellos.
Hoy día, con la apertura de nuestro país al turismo y la posibilidad de viajar en ambas direcciones entre Cuba y Estados Unidos, estos planes se facilitan, y la introducción de medios por distintas vías para llevarlos a cabo es más factible.
Nuestros cuerpos de seguridad están alertas en relación con estas actividades y trabajan en la prevención de tales hechos.
No hablamos sin pruebas, lo advertimos a tiempo y esperamos que nadie se lamente después del rigor con que las leyes revolucionarias sancionen estos crímenes, ni se intente apelar a la generosidad de la Revolución.
A esto se añade el hecho de que desde el territorio de Estados Unidos, más de mil horas semanales de radio incitan a la realización de sabotajes, actividades contra la economía y asesinatos de dirigentes políticos.
Es absolutamente vergonzoso, después del brutal crimen de Oklahoma, que desde Estados Unidos se organice y se intente llevar a cabo actos de terrorismo contra Cuba.
Lo dicho hasta aquí da idea de cuán ardua es y será nuestra lucha. Téngase además en cuenta que ese país está en proceso electoral, y los elementos de extrema derecha que hoy controlan la mayoría del Congreso de Estados Unidos aspiran no solo a barrer las medidas sociales que se originaron en tiempos de Roosevelt, sino también a ocupar el gobierno de Estados Unidos con todas las consecuencias que ello podría tener para el mundo.
“Hacia Cuba, desde Estados Unidos, se trasmiten alrededor de 1 000 horas semanales de radio promoviendo la subversión, los sabotajes a la economía, atentados. Esta modesta persona que ustedes ven aquí tiene el privilegio --y yo creo que la Iglesia debe tener algo que ver con eso-- de haber sobrepasado cientos de planes de atentados. Creo que las oraciones de ustedes o de muchos de ustedes están presentes en eso; algo tiene que haber, puesto que, bueno, ¿cómo habrá sido posible?”
“Les puedo asegurar que contra nosotros se elaboraron tantos planes de atentados, que yo le podría regalar uno a cada uno de los que están aquí presentes; no quiero ni mucho menos, pero explica un poco ese milagro de que esté conversando con ustedes, porque de acuerdo con el cálculo de las probabilidades debía estar en el más allá, pero les aseguro que no sería en el infierno. No voy a discutir creencias, en el purgatorio tampoco porque ya hemos atravesado un largo purgatorio durante mucho tiempo. En el cielo, seguramente; pero es que no hemos buscado para nosotros el cielo. Sí puedo decirles que para nuestro pueblo hemos querido buscar el cielo. Esa ha sido nuestra lucha.”
“Todo el mundo sabe que organizaron decenas de planes de atentados, aparte de los planes inducidos, porque hay planes directos en que participó la CIA y planes inducidos en que era toda una campaña, una prédica para que cualquier loco, cualquier desafecto cometiera un asesinato; pero planes organizados directamente por ellos y por los grupos que estaban al servicio de ellos, decenas y decenas de planes. Bueno, hasta que una Comisión del Congreso norteamericano hace las investigaciones y comprueba un número de todos esos planes. Ya no era Cuba quien lo decía. Si Cuba decía algo, era cosa de Cuba; pero ya si lo decía una comisión de senadores de Estados Unidos, entonces sí era un hecho reconocido.”
“Creo que ostento el dudosamente estimulante récord de haber sido blanco u objetivo de más planes de atentados que ningún otro político en ningún otro país y en ninguna otra época; y como no han tenido suerte, no han tenido éxito, a cada rato me enferman, me matan.”
"Y así, al despedir a los caídos de hoy, a esos soldados y a esos obreros, no tengo otra idea para decir adiós, si no la idea que simboliza esta lucha y simboliza lo que hoy es nuestro pueblo. Descansen juntos, en paz; juntos obreros y soldados, juntos en sus tumbas, como juntos lucharon, como juntos murieron y como juntos estamos dispuestos a morir"