“Un problema terrible (…) que estamos padeciendo es el de la agresión a nuestras identidades nacionales, la agresión despiadada a nuestras culturas, como jamás ha ocurrido en la historia, la tendencia hacia una monocultura universal. ¿Se puede concebir un mundo semejante? No se trata de un mundo que combine la riqueza y la cultura de muchos países, sino de un orden mundial que, por definición, destruye la cultura, una globalización que destruye inexorablemente la cultura”. 

"Cese la tiranía de un orden que impone principios ciegos, anárquicos y caóticos, que conduce a la especie humana hacia el abismo. Sálvese la naturaleza. Presérvense las identidades nacionales.  Protéjanse las culturas de cada país.  Que prevalezcan la igualdad, la fraternidad y con ellas la verdadera libertad.  No pueden continuar creciendo las insondables diferencias entre ricos y pobres dentro de cada país y entre los países.  Deben, por el contrario, disminuir progresivamente hasta cesar algún día.  Que sea el mérito, la capacidad, el espíritu creador y lo que el hombre realmente aporte al bienestar de la humanidad;  no el robo, la especulación o la explotación de los más débiles lo que determine el límite de las diferencias.  Practíquese verdaderamente el humanismo, con hechos y no con hipócritas consignas".

"Ningún pueblo se hace revolucionario por la fuerza. Quienes siembran ideas no necesitan jamás reprimir al pueblo. Las armas, en manos de ese mismo pueblo, son para luchar contra los que desde el exterior intenten arrebatarle sus conquistas".

 

"Una revolución solo puede ser hija de la cultura y las ideas".

“Creo en la unión de todos los países del mundo, en la unión de todos los pueblos del mundo y en la unión libre, verdaderamente libre; no la fusión, sino la unión libre de todas las culturas, en un mundo verdaderamente justo, en un mundo verdaderamente democrático”.

“La suma de todas nuestras culturas sería una enorme cultura y una multiplicación de nuestras culturas. La integración no debe afectar, sino enriquecer la cultura de cada uno de nuestros países.”

"Llámese justicia, llámese libertad y llámese derechos humanos donde existe igualdad, respeto para todos, cultura para todos, porque sin cultura no se puede ser libre, sin cultura no se puede ser ni siquiera demócrata."

"Soñamos con un mundo que no esté regido por una falsa monocultura universal, sino con un mundo donde subsistan y se desarrollen todas las culturas; un mundo donde subsistan y se desarrollen todos los idiomas".

“Les diré, en primer término, que ni en la segunda mitad de este siglo, ni en la primera, ni en alguna otra época de la historia, un país, y en este caso un país pequeño del Tercer Mundo y, además, bloqueado económicamente por la potencia más poderosa y más rica de la Tierra, hostigado, agredido de mil formas diferentes, hizo por el deporte ni alcanzó los logros que, en un brevísimo período de tiempo, hizo y alcanzó Cuba”.

"Si hoy compartimos con ustedes las caricias de una bandera que ostenta honrosa, sobre un triángulo evocador y orgullosamente rojo, una estrella que quiso y ha sabido mantenerse sola hasta el día en que se una definitivamente a los símbolos de quienes compartimos la misma cultura, la misma historia, la misma sangre y la misma lengua, es porque quisimos ser lo que somos y queremos ser lo que seremos".

"Lucharemos contra esa infame ley, infame y criminal ley. No descansaremos hasta que sea suprimida. Solo así tendremos la seguridad de que miles de niños inocentes no sean desarraigados ilegalmente de su patria, de su escuela, de su identidad y sometidos a mortales riesgos o a la propia muerte. Junto a sus padres, y por vías legales y seguras, y por mucho que nos duela, la Revolución respetará como algo sagrado el derecho de nuestros ciudadanos a la patria potestad, marcharse con sus hijos a otros países, optar por otra identidad, otra educación, otra cultura, otra bandera".