“Cuba tiene una raíz étnica y cultural muy distinta, y esa raíz se afianzó durante siglos”.

“Las fuerzas que impulsan a los pueblos —que son los verdaderos constructores de la historia—, determinadas por las condiciones materiales de su existencia y la aspiración a metas superiores de bienestar y libertad, que surgen cuando el progreso del hombre en el campo de la ciencia, de la técnica y de la cultura lo hacen posible, son superiores a la voluntad y al terror que desatan las oligarquías dominantes”.

"(...) se iniciarán los niños en la formación de hábitos de lectura cuando el uso frecuente de libros despierte su interés por buscar información sobre lo que deseen conocer a través de la lectura".

“Un problema terrible (…) que estamos padeciendo es el de la agresión a nuestras identidades nacionales, la agresión despiadada a nuestras culturas, como jamás ha ocurrido en la historia, la tendencia hacia una monocultura universal. ¿Se puede concebir un mundo semejante? No se trata de un mundo que combine la riqueza y la cultura de muchos países, sino de un orden mundial que, por definición, destruye la cultura, una globalización que destruye inexorablemente la cultura”. 

"Cese la tiranía de un orden que impone principios ciegos, anárquicos y caóticos, que conduce a la especie humana hacia el abismo. Sálvese la naturaleza. Presérvense las identidades nacionales.  Protéjanse las culturas de cada país.  Que prevalezcan la igualdad, la fraternidad y con ellas la verdadera libertad.  No pueden continuar creciendo las insondables diferencias entre ricos y pobres dentro de cada país y entre los países.  Deben, por el contrario, disminuir progresivamente hasta cesar algún día.  Que sea el mérito, la capacidad, el espíritu creador y lo que el hombre realmente aporte al bienestar de la humanidad;  no el robo, la especulación o la explotación de los más débiles lo que determine el límite de las diferencias.  Practíquese verdaderamente el humanismo, con hechos y no con hipócritas consignas".

"Ningún pueblo se hace revolucionario por la fuerza. Quienes siembran ideas no necesitan jamás reprimir al pueblo. Las armas, en manos de ese mismo pueblo, son para luchar contra los que desde el exterior intenten arrebatarle sus conquistas".

 

"Una revolución solo puede ser hija de la cultura y las ideas".

"Llámese justicia, llámese libertad y llámese derechos humanos donde existe igualdad, respeto para todos, cultura para todos, porque sin cultura no se puede ser libre, sin cultura no se puede ser ni siquiera demócrata."

"Soñamos con un mundo que no esté regido por una falsa monocultura universal, sino con un mundo donde subsistan y se desarrollen todas las culturas; un mundo donde subsistan y se desarrollen todos los idiomas".

"Si hoy compartimos con ustedes las caricias de una bandera que ostenta honrosa, sobre un triángulo evocador y orgullosamente rojo, una estrella que quiso y ha sabido mantenerse sola hasta el día en que se una definitivamente a los símbolos de quienes compartimos la misma cultura, la misma historia, la misma sangre y la misma lengua, es porque quisimos ser lo que somos y queremos ser lo que seremos".

"Lucharemos contra esa infame ley, infame y criminal ley. No descansaremos hasta que sea suprimida. Solo así tendremos la seguridad de que miles de niños inocentes no sean desarraigados ilegalmente de su patria, de su escuela, de su identidad y sometidos a mortales riesgos o a la propia muerte. Junto a sus padres, y por vías legales y seguras, y por mucho que nos duela, la Revolución respetará como algo sagrado el derecho de nuestros ciudadanos a la patria potestad, marcharse con sus hijos a otros países, optar por otra identidad, otra educación, otra cultura, otra bandera".