"Por eso el revolucionario tiene que estar también en todas partes, luchando contra todos los vicios, haciéndoles frente sin temor a los reaccionarios, y combatiéndolos en los frentes que sean necesarios, lo mismo en la discusión que en el campo de batalla, ¡venciendo contra ellos! Al revolucionario no le atemoriza la lucha porque es en la lucha donde se desarrollan los combatientes".

"Y eso es el Partido: la vanguardia.  Y por eso nos esforzamos en que esa vanguardia esté integrada por los mejores revolucionarios."

"Lo que un revolucionario no debe nunca olvidar, es que solo el trabajo, y el trabajo con los medios adecuados y la técnica adecuada, es lo único que puede crear los bienes materiales que el hombre necesita. Ese principio económico fundamental es base de la sociedad humana. Eso nunca debe olvidarlo un revolucionario".

"Lo primero que un militante revolucionario debe saber, debe llevar bien aprendido es que la Revolución es una tarea difícil".

“Los revolucionarios debemos tener una conciencia muy clara de nuestros caminos, y una confianza muy sólida en la victoria”.

“El revolucionario debe saber domar su impaciencia y no permitir que la impaciencia lo domine a él. En muchos aspectos del trabajo creador de la Revolución, nunca sacrifiquemos la impaciencia, pero nunca sacrifiquemos la meta, y si es preciso, sacrifiquemos primero la impaciencia que la meta”.

"Tenemos que revolucionar nuestros hábitos, tenemos que ser permanentemente revolucionarios y tenemos que ser revolucionarios dentro de la Revolución; tenemos que superarnos en todo constantemente."

“El revolucionario es una síntesis de la sensibilidad humana, del sentimiento natural de rechazo a la injusticia y a la opresión”.

“Los revolucionarios, por naturaleza, somos optimistas. No creemos, sin embargo, en la espontaneidad: creemos que la paz, la distensión, la coexistencia civilizada entre los Estados, debemos conquistarlas con nuestra lucha y con nuestra fuerza”.

“Si los revolucionarios cubanos en otra época de la historia se hubiesen desalentado con las dificultades, no habría un país independiente llamado Cuba”.

"Ningún pueblo se hace revolucionario por la fuerza. Quienes siembran ideas no necesitan jamás reprimir al pueblo. Las armas, en manos de ese mismo pueblo, son para luchar contra los que desde el exterior intenten arrebatarle sus conquistas".