"Hace ocho años, un día como hoy tuvo lugar aquel episodio que estamos conmemorando del ataque al cuartel Moncada. Aquel combate significó un revés para nosotros; no fue una victoria de las armas, pero fue una victoria de la moral y de la dignidad. El revés no importó, no fue solo un revés el que hubo de soportar la Revolución en su larga marcha."
"La fecha del 26 de Julio es una fecha triste para el imperialismo, es una fecha dolorosa para los imperialistas yankis, para los monopolios extranjeros, para los grandes terratenientes, para los grandes magnates de la industria y de las finanzas, para los grandes especuladores, para los grandes jugadores, para los grandes contrabandistas; es una fecha dolorosa y triste para aquellos generalotes que se enseñoreaban en nuestro país; es una fecha dolorosa y triste para los politiqueros; es una fecha dolorosa y triste para los grandes criminales; es una fecha dolorosa y triste para todos los enemigos del pueblo. Y, claro, la Revolución es dolorosa y es triste para quienes han visto desaparecer sus privilegios con las leyes de la Revolución; esos son los que se preocupan del 26 de Julio."
"En la unión de ese pueblo está la fuerza, en la unión de ese pueblo está su invencibilidad, y la historia de esta Revolución prueba que un pueblo unido es invencible, ¡la historia de esta Revolución prueba que en la unión está la fuerza!, la historia de esta Revolución demuestra que el peor enemigo del éxito de una revolución y de un pueblo es el divisionismo."
"La lucha comenzó aquel día, la batalla comenzó aquel día; pero terminó cinco años, cinco meses y cinco días después, el primero de enero de 1959, cuando al fin esa fortaleza, con todos sus soldados, plegó su bandera ante el avance victorioso de nuestras fuerzas".
"El 26 de julio comenzó la última y definitiva etapa de la contienda por la independencia nacional que había venido librando nuestro pueblo desde 1868".
“¡Y qué satisfacción tan grande, qué emoción, hoy 26 de julio, pensar que de manera tan digna nuestro pueblo rinde tributo a los mártires de la Revolución, a los hombres que cayeron! Porque, ¡qué mejor premio, qué mejor respuesta, qué mejor fruto, que este pueblo!”
“¡Juntos llevaremos esta causa hasta el final, nosotros, y detrás de nosotros, los jóvenes; y detrás de los jóvenes, las generaciones venideras! ¡Con la fe en el pueblo, con la fe en el futuro, con la fe que nos dio el 26 de julio, con la fe que nos dio en el Granma, con la fe que nos dio en la Sierra Maestra, con esa fe en el pueblo, que nunca ha fallado, que nunca fallará!”
“Y, efectivamente, solo un gran pueblo, solo un pueblo consciente, solo un pueblo valeroso puede llevar adelante, puede escribir la página de la historia que nuestro pueblo está escribiendo hoy. ¡A esa página no renunciaremos! ¡Esa página la seguiremos escribiendo! ¡Los cubanos seguiremos escribiendo esta página!”
"El 26 de julio comenzó la última y definitiva etapa de la contienda por la independencia nacional que había venido librando nuestro pueblo desde 1868. Por eso para nosotros, trabajadores y campesinos, para nosotros, esta conmemoración en la ciudad de Santiago de Cuba suscita una emoción profunda."
“Y creemos que ese será un gran paso de avance de la Revolución, un gran paso hacia la institucionalización de la Revolución: la lucha contra burocratismo, erradicación del espíritu pequeño- burgués en la administración pública, fortalecimiento revolucionario de la administración, organización de la vida local, de la administración local y del poder local.”
"Era necesario enarbolar otra vez las banderas de Baire, de Baraguá y de Yara. Era necesaria una arremetida final para culminar la obra de nuestros antecesores, y esta fue el 26 de Julio. Lo que determinó esa arremetida no fue el entusiasmo o el valor de un puñado de hombres, fue el fruto de profundas meditaciones sobre el conjunto peculiar de factores objetivos y subjetivos que imperaban en aquel instante en nuestro país."
“El 26 de Julio ha pasado a ser una fecha histórica en los anales de la larga y heroica lucha de nuestra patria por su libertad. No era este alto honor, ciertamente, los propósitos que guiaban ese día a los hombres que quisimos tomar esta fortaleza. Ningún revolucionario lucha con la vista puesta en el día en que los hechos que se deriven de su acción vayan a recibir los honores de la conmemoración. "El deber debe cumplirse sencilla y naturalmente", dijo Martí. El cumplimiento de un deber nos condujo a esta acción sin que nadie pensara en las glorias y los honores de esa lucha”.