“[…]Martí hubo de luchar muy duramente, defendiendo las ideas de la independencia frente al poder colonial español y frente a los autonomistas, que consideraban a nuestro país incapaz de adquirir la independencia o rechazaban la idea de la independencia. “
“Las dos grandes demandas en la Protesta de Baraguá eran la independencia de Cuba y, en último extremo, si no hay independencia de Cuba que haya libertad para los esclavos”.
“Se dice que Martí dijo que Baraguá era lo más glorioso. No dijo así Martí. Dijo lo que aparece en ese letrero: "La Protesta de Baraguá, que es de lo más glorioso de nuestra historia". No podía decir de manera absoluta que era lo más glorioso, porque habían ocurrido muchos hechos gloriosos. ¿Y quién puede dudar de que el 10 de octubre de 1868 fue un hecho extraordinariamente glorioso? Y no se trata de comparar unas glorias con otras, unas fechas con otras. Sin 10 de octubre no habría habido 15 de marzo, sin Yara no habría existido Baraguá; ¡pero sin Baraguá, Yara no habría sido Yara!”
“Martí dijo que una idea justa desde el fondo de una cueva podía más que un ejército. Y nosotros decimos que es todavía más poderosa esa idea justa cuando la defiende un hombre con un fusil en la mano. Y eso somos nosotros, millones de hombres defendiendo una idea justa, con muchos fusiles en las manos”.
“Martí, admirador de Bolívar, bolivariano hasta la médula, compartió con éste hasta la muerte su sueño de liberación y unión de los países de nuestra América: "…ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso", escribió horas antes de su muerte en combate.”
“La creciente conciencia con que gobiernos y fuerzas políticas de la región se agrupan en defensa de sus intereses económicos comunes, la búsqueda de soluciones latinoamericanas para los problemas de la América Latina y la creciente tendencia entre los países de la región a incorporarse al Movimiento de Países No Alineados, saliendo de la órbita imperial que antes los retenía, constituyen una esperanza para los combates futuros y el mejor homenaje al Libertador continental Simón Bolívar y al prócer cubano José Martí (…)”
“La Revolución no la hizo una sola generación, la Revolución la comenzó la generación de Céspedes, de Agramonte, de Maceo, de Gómez, de Martí, de Mella, de Villena, de Guiteras; la llevó adelante nuestra generación en el Moncada, en la Sierra Maestra, en la lucha contra las agresiones imperialistas; la lleva adelante nuestra actual generación de jóvenes”.
“Un día como este, en que se cumple un aniversario más de su nacimiento, podemos decirle a Martí que hoy más que nunca necesitamos de sus pensamientos, que hoy más que nunca necesitamos de sus ideas, que hoy más que nunca necesitamos de sus virtudes”.
“Siempre recuerdo que Martí de lo primero que hablaba era del decoro del hombre, y decía, incluso, que si había muchos hombres sin decoro, había hombres que tenían el decoro de todo el mundo.”
“Antes eran las luchas por los destinos de nuestro pueblo, aunque ya eran en parte también las luchas por los destinos de América, sobre todo cuando Martí escribió en su última carta que todo lo que había hecho y haría era para impedir a tiempo con la independencia de Cuba que los Estados Unidos se extendieran como una fuerza más sobre los pueblos de América. Ya la prédica y el pensamiento martiano tenían un alto contenido universal, un alto contenido internacionalista y se proclamaba la lucha por la independencia de Cuba y de Puerto Rico --que todavía está allí en manos de los yankis--, un país que no tiene ni derecho a invitar a un visitante. Ya Martí se preocupaba por toda la América, ya Martí continuaba los sueños de Bolívar, ya Martí pensaba en la unidad latinoamericana y en la independencia de América Latina frente al coloso del Norte, el monstruo en cuyas entrañas vivió.”
“¡Tú, Martí, no fuiste jamás vencido el día que caíste en Dos Ríos!, y por ustedes, por su ejemplo, por su muerte, hoy hay millones de cubanos dispuestos a seguir el ejemplo, dispuestos a defender las ideas, y dispuestos a morir, igual que hicieron ustedes, para salvar la libertad, para salvar la justicia, para salvar el honor y el decoro de los hombres; porque sin honor y sin decoro no puede haber vida, ni importa la vida, ni queremos la vida; sin honor y sin decoro no importa la vida, ni queremos la vida, no solo la nuestra, sino incluso la de todos aquellos a los que amamos. ¡Sin honor, sin decoro, sin independencia y sin dignidad no es nada un pueblo, no importa la vida de un pueblo!”