Si los revolucionarios no se defienden, su causa es derrotada y tienen que pagarlo con sus vidas... De los fanáticos no habríamos podido librarnos; yo sí que no hubiera salido vivo de los cientos de planes de atentados que elaboraron contra mí. Una vez me tuvieron delante una cámara como esa (hasta más cerca) —que nos filmaba—, tenía dentro una ametralladora, cuando visité Chile en 1971, (en una conferencia de prensa). Ellos seguramente iban a morir allí si disparaban con aquella arma. Pero cuando la vida está en peligro no disparan. Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en la Mesa Redonda sobre los más recientes acontecimientos en nuestro país y el incremento de las acciones agresivas del gobierno de Estados Unidos contra nuestro pueblo.

“Todos los actos terroristas de Posada Carriles, incluidos las bombas en los hoteles de turismo de La Habana y los planes de atentados, fueron financiados por los gobiernos de Estados Unidos a través de la tristemente célebre Fundación Nacional Cubano Americana, desde que fue creada por Reagan y Bush en 1981. Jamás se actuó con tanto engaño e hipocresía.”

“(Luis) Posada Carriles no solo participó junto a Orlando Bosch ―entonces jefe del CORU, organización creada por la CIA― en la destrucción del avión de Cubana, sino que después, durante muchos años, organizó decenas de planes de atentados contra la vida de los más altos dirigentes de la Revolución Cubana, e hizo estallar numerosas  bombas en hoteles de turismo en Cuba, mientras Orlando Bosch, aparentemente prófugo de las autoridades norteamericanas, fue partícipe, junto a los cuerpos represivos de Augusto Pinochet, en el secuestro y el asesinato de importantes personalidades chilenas, como Carlos Prats y Orlando Letelier, o la desaparición de numerosos luchadores contra el fascismo en Chile, e incluso el secuestro y la muerte de diplomáticos cubanos. Desde la propia prisión en Venezuela ordenó a sus sicarios la realización de planes terroristas.”

“(Gerald) Ford, quien después de la investigación de la Comisión Church sobre los planes de atentados contra mí, abochornado, al parecer, de aquello, había decretado una resolución prohibiendo acciones de esa índole, y el otro que indiscutiblemente era incapaz de ordenar asesinatos de ese tipo fue el presidente Carter, bien conocido por nosotros —nos visitó, participó en aquel gran partido de béisbol, que se produjo entre el equipo de Baltimore y un equipo cubano; estuvo en la Universidad de La Habana, habló, discutió allí—, no tiene nuestro propio pensamiento, no estamos cercanos en lo más mínimo a su ideología, pero sí podría afirmarse que es un norteamericano decente.”

“Realmente es un misterio señalar los responsables de los cientos de atentados contra mi vida. Todas las formas directas o indirectas para causar mi muerte fueron utilizadas. Ford, después de la renuncia moralmente forzosa de Nixon, decretó la prohibición de utilizar empleados del gobierno para cometer asesinatos… Estoy seguro de que Carter, por sus convicciones éticas de raíz religiosa, jamás habría dado la orden de hacerlo contra mí. Fue el único Presidente de Estados Unidos que tuvo un gesto amistoso con Cuba en varios temas importantes, entre ellos la creación de la Oficina de Intereses en Cuba.”

“Con Chávez hablé muy seriamente en su última visita el pasado 21 de noviembre sobre los riesgos de magnicidio a los que estaba exponiéndose constantemente en vehículos descubiertos. Lo hice a partir de mi experiencia como combatiente entrenado en el uso de la mirilla telescópica y el fusil automático y a la vez, después del triunfo, como blanco de planes de atentados directamente ordenados o inducidos por casi todas las administraciones de los Estados Unidos desde 1959.”

“Cuando la Revolución en Cuba triunfa el Primero de Enero de 1959, casi 15 años después del estallido de las primeras armas nucleares, y proclama una  Ley de  Reforma Agraria basada en el  principio de soberanía nacional, consagrado por la sangre de los millones de combatientes que murieron en aquella guerra, la respuesta de Estados Unidos fue un programa de hechos ilegales y atentados terroristas contra el pueblo cubano, suscritos por el propio presidente de Estados Unidos, Dwight D.  Eisenhower.”

"Y así, al despedir a los caídos de hoy, a esos soldados y a esos obreros, no tengo otra idea para decir adiós, si no la idea que simboliza esta lucha y simboliza lo que hoy es nuestro pueblo. Descansen juntos, en paz; juntos obreros y soldados, juntos en sus tumbas, como juntos lucharon, como juntos murieron y como juntos estamos dispuestos a morir"