En nuestra república lo que ocurrió fue eso:  el soborno, la corrupción y la frustración.  Y aquel pueblo fue extraordinario, porque de todos los pueblos de América, aquel que tuvo que pelear más fue el cubano; de todos los pueblos de América, aquel que tuvo que librar su guerra solo fue el cubano.  Los demás países libraron aquella guerra ayudados unos por otros.  España estaba invadida por Napoleón Bonaparte, tenía una guerra en Europa, no podía atender del todo sus intereses en América, y todos aquellos pueblos, unidos, lograron su independencia.
Hoy es como el resumen de toda aquella historia, la historia de la Revolución, la historia del 26 de julio, que tan íntimamente ligada está a la historia de esta tumba, que tan íntimamente ligada está al recuerdo de quien descansa en esta tumba, que tan íntimamente ligada está a la ideología, a los sentimientos y a la prédica de quien descansa en esta tumba.
Se quiere aislar a la Revolución Cubana. Se ha lanzado contra ella una campaña de descrédito internacional. Los eternos enemigos de nuestras libertades, los intereses que se oponen a la justicia porque saben que es un despertar de la conciencia de todos los pueblos de América Latina, quieren destruir nuestra Revolución. Saben que no es fácil porque hoy no pueden, como ayer, contar con la traición del ejército, porque los fusiles ya no están en manos de los guardias, los fusiles ya no están en manos de los que los habían utilizado para oprimir al pueblo y traicionar a la patria.
Sin embargo, se ha dado el caso, por primera vez en la historia universal, de que un ejército haya llevado la guerra —desde el principio hasta el fin— sin haber asesinado a un solo prisionero, sin haber dejado abandonado en el campo de batalla a un solo soldado enemigo, sin haber golpeado a un solo confidente, ni a un solo detenido, ni a un solo prisionero. Podemos decir más: sin haber insultado siquiera, es decir, sin haber maltratado de palabra a uno solo de los enemigos que cayeron en nuestras manos.No existe en la historia universal un caso semejante, no ha existido nunca, con todo el...
Nosotros, los cubanos, podemos sentirnos orgullosos de una revolución que surge al mundo sin ansias de dominio, sin propósito de explotación ni de dominación de otros pueblos, sino que nace al mundo como ejemplo, con una aspiración de justicia, de justicia amplia, de justicia honda, dentro del más extraordinario sistema de respeto a las libertades humanas que ha conocido el mundo.  La Revolución Cubana se puede sintetizar como una aspiración de justicia social dentro de la más plena libertad y el más absoluto respeto a los derechos humanos.  Nuestra Revolución hay que defenderla...
De algún modo era, en cierto sentido, natural que el pueblo cubano quisiese dar al Ejército Rebelde las pruebas de cariño que nos dio. Por el pueblo de Cuba habíamos estado luchando durante siete años; de nosotros esperaba el pueblo de Cuba la liberación, de nosotros esperaba el pueblo de Cuba su libertad y, al fin, cuando tras largos años de sacrificio por parte del pueblo y por parte nuestra, que no fuimos más que sus conductores en esa lucha, cuando vimos coronada con la victoria aquella lucha, era lógico que los cubanos abriesen sus brazos para recibirnos. Sin embargo, de Venezuela solo...
Aquí, un revolucionario dominicano acaba de decir también, emocionado, que será este año. Pues, bien, va a tener muchas más facilidades que nosotros, porque al menos no les va a pasar lo que nos pasó a nosotros, que cuando nos faltaban seis meses para que se acabara el año, nos metieron presos y nos quitaron todas las armas; que cuando volvimos a reunir fondos y a comprar armas, nos quitaron la mitad de las armas, y, por suerte, no nos metieron presos y pudimos salir, atravesar el golfo, atravesar el mar Caribe, atravesarlo todo y poder llegar a Cuba; pero que realmente se nos hizo todo muy...
Los latinoamericanos no nos vamos a quedar a la zaga del mundo, bastante hemos estado ya en la cola; vamos a adelantar, vamos a hacer lo que es un mandato de los tiempos. Y, además, ese fue un ideal de los que fundaron esta república; yo estoy seguro de que no las concibieron así. Bolívar no concibió a América así, no la concibió así, concibió otra América. Y, como si adivinara cuál iba a ser su destino, durante largos años sufrió en vida lo que sufrió, porque aquella inteligencia clara que adivinaba el porvenir, aquel estadista que era Bolívar, comprendió las dificultades en que nos íbamos a...
Nosotros tenemos una fuerza formidable, lo hemos demostrado, esa fuerza es la opinión pública.  Una fuerza superior a las armas, superior a los tanques, superior a los cañones, superior a todo, porque esa fue la fuerza que derrotó a la tiranía, esa fue la fuerza en virtud de la cual fue posible el triunfo, esa es la fuerza que hemos movilizado contra la amenaza extranjera, esa es la fuerza que hemos movilizado contra la campaña de descrédito y de calumnia contra nuestra Revolución.
Hay muchos que parecen no haber distinguido entre una clase y otra clase de hombres.  Hay muchos que están viviendo todavía en la rutina de antaño.  Hay muchos que hablan por hablar y escriben por escribir.  Hay muchos Otto Meruelos, muchos Díaz-Balart que, bajo la capa de un idealismo que no sienten, bajo la capa de una honradez que no practican, bajo la capa de una lógica que jamás han aplicado a su conducta, hoy parece como si se empeñaran en destruir los valores que la Revolución ha creado; en destruir la fuerza más poderosa con que la Revolución cuenta, que es la fe del...
La felicidad no la hace el dinero, y es así positivamente, y los hombres que tienen un sentido espiritual de la vida y tienen una concepción filosófica lo saben.  Otros ingredientes son los que hacen felices a la familia: el cariño, la tranquilidad, la paz, la seguridad, el respeto, una tradición, un sentimiento, y lo esencial para vivir sin tener que depender de nadie. Esas cosas son las que hacen feliz a la familia y al ser humano. El desorden que había en esta república no podía hacer feliz a nadie, ni a ricos, ni a pobres, ni a nadie.  Por eso era unánime aquí la oposición, y ha...
El pueblo tiene que estar muy consciente de que el camino es difícil, que el camino es largo, que el camino es fatigoso, que tenemos que sudar mucho la camisa luchando. Y que no solamente hay que tener esa idea presente, sino que hay que estar siempre alerta y no dejar que el entusiasmo muera.  Porque esta obra grande que se ha impuesto el pueblo de Cuba no es obra de pueblos mezquinos, sino de pueblos grandes como el nuestro.