Discursos
De todas formas, es nuestro deber conocer la historia y es nuestro deber trabajar para que las nuevas generaciones conozcan la historia, porque eso les ayudará a mantener levantado el espíritu y la conciencia revolucionaria, el reconocimiento y la gratitud hacia las generaciones que se sacrificaron, el deber de seguir adelante por los caminos del socialismo, por los caminos del comunismo y por los caminos del internacionalismo.
A través de esa historia se ha ido desarrollando nuestro pensamiento, nuestra cultura, nuestros sentimientos: sentimientos patrióticos en la lucha por la liberación, sentimientos revolucionarios socialistas en la lucha por la justicia social, sentimientos internacionalistas en la unión de nuestras fuerzas con las fuerzas obreras y proletarias de los demás países.
Cuando triunfó la Revolución muchos niños no tenían maestros, muchos niños no tenían escuelas. Hoy todos los niños tienen escuelas, hoy todos los niños tienen maestros. Desde luego, nuestros maestros todavía no tienen gran experiencia, gran parte de nuestros maestros no han podido graduarse en las escuelas, pero ahora tenemos un programa de estudio para formar maestros, donde están decenas y decenas de jóvenes cubanos, y muchos niños en Cuba piensan dedicarse después a ser maestros también.
La fuerza del movimiento revolucionario crece. La fuerza del campo socialista crece, y los enemigos lo comprenden; y los enemigos sienten y sentirán cada vez más respeto por esa fuerza, porque además de las armas, además de los tanques modernos, además de los cañones, además de esa técnica formidable, están los hombres que la manejan, están sus ideas, y está la causa que defienden.
Nosotros hemos podido percatarnos de la enorme experiencia y la enorme capacidad combativa que tienen los soldados del Ejército Popular de Polonia, el dominio absoluto sobre esa técnica, el espíritu de esos soldados. Son soldados que, evidentemente, han recogido las tradiciones mejores de Polonia, las experiencias de la última guerra, que han concitado en ello un conjunto de conocimientos que hacen posible una fuerza verdaderamente grande.
Los revolucionarios, los comunistas, no debemos desalentarnos por ninguna dificultad. No debemos desalentarnos por ningún obstáculo. Debemos ser dialécticos, comprender las complejidades del mundo, comprender las complejidades de esta época y, sobre todo, tener confianza en que nos basamos en las mismas doctrinas, en los mismos principios, en los mismos objetivos, en la misma causa justa.
Nosotros acabamos de llegar a la RDA. Estamos por entero dispuestos a entrar en contacto con el pueblo en su trabajo creador. Esperamos que en el transcurso de los días nuestras experiencias se enriquezcan. Pero desde ahora mismo podemos asegurar que nos sentimos muy bien en la RDA. Nos sentimos muy bien en el seno de este pueblo revolucionario, nos sentimos muy bien en esta primera trinchera del campo socialista. Y tenemos la completa seguridad de que este contacto entre nosotros reforzará aún más las magníficas relaciones entre Cuba y la RDA.
Nuestro país tiene también una zona de su territorio ocupada por Estados Unidos, donde poseen una base naval en la provincia de Oriente, región de Guantánamo, y allí tenemos también nosotros una importante fuerza de guardafronteras.
Durante años hemos conocido los métodos de los imperialistas, las provocaciones de los imperialistas, y los crímenes de los imperialistas, porque también han usado esa región para practicar la subversión y para cometer diversas fechorías. De manera que por eso podemos apreciar el trabajo que ustedes realizan aquí.
Al llegar aquí preguntábamos qué era este lugar, y nos explicaron que este era el palacio de la burguesía en ascenso, que a fines del siglo pasado se reunía aquí. Y trataba de imaginarme aquellos tiempos, trataba de imaginarme aquellos hombres. Ellos se reunían por razones diferentes, muy diferentes a las nuestras. Ellos celebraban sus victorias sobre los obreros, sus luchas guerreristas imperialistas. Era una clase frívola, explotadora, que no tenía nada digno, nada honroso que defender, nada noble por lo cual luchar; eran ambiciosos, eran egoístas, eran...
Yo lamento dos cosas: una, que no pueda verlos a todos en esta gran manifestación obrera y que a una parte considerable no la podemos ver por la magnitud de esta concentración obrera. Y en segundo lugar, que no pueda hablarles directamente en su propio idioma y tengamos que usar el esfuerzo del compañero traductor. Vamos a tratar, entre los dos, de hacerlo lo mejor posible (APLAUSOS), aunque ya sabemos que vamos a emplear el doble del tiempo: la mitad yo y la mitad él. Por eso vamos a tratar de ser breves.
Se puede decir sin exageración, que juntos los soldados soviéticos y los soldados cubanos vivimos los primeros tiros de una guerra nuclear. Lo cual demuestra una cosa, que los imperialistas no nos pueden intimidar con ningún arma, con ninguna amenaza.
Vinieron después las fórmulas y las soluciones, pero podemos decir que ni un solo soldado soviético, ni un solo soldado cubano, ni un solo ciudadano cubano vaciló en aquellos momentos difíciles y esos momentos no los podremos olvidar.
Nosotros entendemos que ustedes, los jóvenes estudiantes y los jóvenes en general de la RDA, igual que la juventud cubana y los estudiantes cubanos, tienen una gran tarea por delante. En el plano interno ustedes tienen que continuar la obra que se ha realizado hasta aquí, la consolidación del Estado socialista en todos los terrenos. En el plano ideológico ustedes tienen una dura lucha que librar con el mundo imperialista, contra sus recursos políticos, contra sus instrumentos ideológicos, contra sus espejismos y sus engaños.En el plano ideológico esta nueva generación de la RDA...