Ustedes conocen bien la historia de estos años, la historia de bloqueos y aislamientos contra nuestro país impuestos por el imperialismo yanki, a cuyos dictados se plegaron la casi totalidad de los países; más que de los países, de los gobiernos de América Latina. Ese aislamiento va desapareciendo progresivamente, y cada vez son más los gobiernos latinoamericanos que establecen sus relaciones con Cuba revolucionaria.
¿Cómo habría sido posible este colosal movimiento de liberación mundial sin la Revolución de Octubre, sin la construcción de un Estado socialista poderoso, sin la victoria contra el fascismo, sin la reconstrucción de la Unión Soviética después de la guerra y su poderío técnico-militar, político y económico? ¿Qué habría ocurrido con todos los pueblos que aspiraban a ser independientes? ¿Cuántos crímenes no se habrían cometido contra ellos? ¿Cuántas invasiones, cuántas agresiones, cuánto napalm, cuántos explosivos, cuántas bombas, cuántos bombardeos habrían caído sobre ellos? ¿Es que acaso los...
Siempre que se ha efectuado un congreso de nuestras organizaciones de masas, nuestro Partido y nuestro pueblo le han brindado todo su apoyo y todo su calor. De esos eventos han surgido iniciativas, ideas y decisiones de suma importancia, que en parte han contribuido a configurar las ideas en torno a las cuales está girando la preparación de nuestro Congreso. Era lógico, pues, que con motivo del Congreso —una reunión de tanta trascendencia y de tanta importancia— nuestro pueblo y nuestras organizaciones de masas le brindaran al evento su apoyo más sincero, más decidido y más entusiasta.
Tenemos la convicción de que se forman nuevas generaciones en una cultura general, en una preparación técnica y política incomparablemente superior a las pasadas generaciones. De ese cambio esta región es una verdadera muestra. Ya no tenemos un Presidio Modelo, ni presidio de ninguna clase en esta Isla. Ahora tenemos una Isla modelo, un modelo de desarrollo económico y social, un modelo de trabajo de nuestra juventud y del espíritu de nuestra juventud, y un brillante modelo de la revolución educacional que ha ido teniendo lugar en Cuba durante estos años.
Este espíritu internacionalista es la esencia de nuestros ideales revolucionarios. Y creemos que este acto de hoy ha estado inspirado en esos sentimientos y en ese espíritu internacionalista, presidido por la amistad entre nuestros dos pueblos.
Esta es una prueba palpable de que la criminal política de bloqueo y aislamiento impuesta a Cuba por el imperialismo va siendo derrotada, de que el pueblo de Cuba está cada vez menos aislado y cada vez menos solo en el ámbito de este continente . Esto significa que la política de independencia nacional y la política progresista van ganando fuerzas en América Latina y en el Caribe; esto demuestra que ninguna fuerza reaccionaria podrá detener el curso de la historia, que ninguna fuerza reaccionaria podrá impedir el triunfo de las causas justas de los pueblos .
Nosotros, los que ya no tenemos el privilegio de ser pioneros —nos referimos a Blas, a Mok, a Domínguez, a Miret, a todos estos compañeros que ustedes ven aquí, a todos los invitados—, hemos disfrutado de una tarde extraordinaria gracias a este encuentro con ustedes el Día del Niño. También esperamos que nunca se borren de nuestras mentes las imágenes de esta tarde, de este espectáculo, de estos 10 000 pioneros aquí presentes, en el anfiteatro de este campamento. Diez mil pioneros, y qué pioneros: alegres, entusiastas, conscientes, instruidos, inteligentes, revolucionarios.  
Quiero agradecer, en primer término, las vibrantes y fraternales palabras del general Otelo Saraiva de Carvalho (APLAUSOS). Conocemos al general Otelo Saraiva de Carvalho como un héroe de la Revolución de Abril de 1974 en Portugal y como uno de los dirigentes más destacados del Movimiento Revolucionario de las Fuerzas Armadas, y sus palabras constituyen para nosotros un profundo aliento, y su presencia en nuestra patria en este 26 de Julio tiene un gran significado histórico, porque ambos países, países pequeños —como él dice— marchan unidos en la lucha y estarán unidos en la libertad y en...
Generación tras generación, los revolucionarios cubanos han sabido cumplir su deber. Su deber con la patria y su deber con el mundo, su deber de llevar adelante la revolución socialista, de transformar la sociedad cubana, y expresar a la vez su solidaridad con todos los pueblos que luchan, y seguir consecuentemente los principios internacionalistas que son la esencia misma del marxismo-leninismo. Julio Antonio Mella, un día dijiste que aun después de muertos somos útiles, porque servimos de bandera. ¡Y así ha sido! ¡Tú fuiste siempre bandera de nuestros obreros y nuestros jóvenes en las...
Muchos de nuestros problemas subsisten por la masividad del estudiantado cubano, por esta explosión de estudiantes sobre todo en el nivel medio. De modo que, a pesar del gigantesco programa escolar que la Revolución lleva adelante, no nos alcanza. ¿Dónde habrían podido estudiar ustedes, muchos de los que seguramente acaban de ingresar en esta escuela, si no hubiéramos terminado esta escuela para esta fecha? Pero a pesar de las escuelas que se siembran a lo largo y ancho del país, desgraciadamente las escuelas no nos alcanzan.
Tengo entendido que algún tiempo antes de comenzar esta magnífica concentración, cayeron en esta Plaza copiosas y abundantes lluvias (APLAUSOS y EXCLAMACIONES DE: "¡No importa!"). Lo lamentábamos realmente mucho, entre otras cosas, porque esa lluvia inoportuna no fue puntual (RISAS). Si hubiera sido ahora, todos nosotros nos habríamos mojado (APLAUSOS). Pero esas lluvias, que desgraciadamente no caen parejas ni oportunamente en todo el territorio nacional (RISAS), mojaron a una parte considerable del público de esta concentración.
Los compañeros del Comité Central ejercen una función en virtud de su capacidad y de sus méritos, pero nuestro Partido y nuestra sociedad elevan a miles, a decenas de miles, a cientos de miles, a millones de hombres humildes del pueblo, aunque no estén en el Comité Central. Y así hay incontables héroes de la zafra, decenas de héroes del trabajo, miles y miles de héroes anónimos. ¡Digamos que nuestra Revolución aprecia, más que a nadie, al héroe anónimo!¡Al hombre humilde, al combatiente modesto que cumple con su deber por un problema de conciencia, sin importarle jamás ni siquiera si le...