Discursos
Una derrota entonces podía ser la muerte de algunos cientos o miles de combatientes; una derrota hoy sería la muerte y la tragedia de millones de hombres y mujeres en nuestra patria, sería la tragedia de un pueblo entero, el destino de un país, de este país que hemos hecho, que hemos creado después de casi 40 años de lucha, de agresiones, de hostilidad y de criminales bloqueos económicos para asfixiarnos, para estrangularnos. Y no solo cumplimos el deber de defender la Revolución, sino fuimos capaces de ser lo suficientemente generosos para ayudar a la causa del movimiento revolucionario...
Como se ha dicho muchas veces, lo importante es estar preparados, lo importante es hacer que nos respete, lo importante es que sepa que tiene que pagar un precio muy alto, y que la alternativa al final no sea invadirnos y desembarcar aquí, por muchas ganas que tenga mucha gente nuestra, tal vez, de acabar de desquitarse de algunas de las fechorías que nos hace, dándole una lección equivalente a un Girón multiplicado por mil; pero el problema es prepararnos, ser fuertes militarmente, ser fuertes poco a poco, pero ser fuertes cada vez más en lo económico y, sobre todo, lo importante es ser...
Adiós esperanzas de los imperialistas, que pase lo que pase, caiga quien caiga, muera quien muera, la Revolución seguirá adelante. A cada rato nos matan a alguno de nosotros, no nos tomamos ni la molestia de responder. Nos crea un problema, porque todos tenemos que morirnos, y el día que pase, cómo convencemos a la gente de que es verdad. Eso va a ser lo difícil.
Y el pueblo es el pueblo, no las excepciones; el pueblo es aquel que siempre sorprende a todos con sus virtudes, el que no se desalienta por las acciones de aquellos que se cansan o se rinden, o se pasan al enemigo, o vacilan, o carecen de los valores que realmente hacen acreedores a cualquier ser humano a llamarse hombre, comprendidas también las mujeres.
La peor enfermedad, la más terrible, la más dramática que pudiera existir en el orden político, social e histórico para nuestra patria, es que un día esta Revolución sea destruida por los mismos revolucionarios. Contra eso hay que estar inmunizado al ciento por ciento. Lo tiene que garantizar el Partido, y su dirección es fundamental. Tales seguridades hay que buscarlas siempre.
Veo al Che y a sus hombres como un refuerzo, como un destacamento de combatientes invencibles, que esta vez incluye no solo cubanos sino también latinoamericanos que llegan a luchar junto a nosotros y a escribir nuevas páginas de historia y de gloria. Veo además al Che como un gigante moral que crece cada día, cuya imagen, cuya fuerza, cuya influencia se han multiplicado por toda la tierra.
En la primera cumbre, México invitó a Cuba. Al parecer era hora ya de que cesaran las exclusiones arbitrarias y bochornosas contra un pequeño país que ha defendido con gran dignidad, en lucha solitaria y heroica, su derecho a existir. Pero los que han agredido, dividido y humillado mil veces a nuestros pueblos nunca quisieron resignarse a la presencia de Cuba en estas cumbres. Esta vez enviaron emisarios a todas partes pretendiendo sabotear o que incluso se nos arrebatara la sede de 1999. Muy pocos gobiernos se prestaron al juego.
¿Qué será el mundo? Llegará el día en que miraremos los estados nacionales, como hoy miramos las antiguas tribus de aquellos pueblos a los que llamaban bárbaros. Algún día nos llamarán bárbaros futuras generaciones cuando estén estudiando en la escuela primaria.
Sigue la lucha, y seguirá siendo muy difícil; pero ya empezamos a ver los primeros frutos, ya los empezamos a ver, avanzando —si se quiere— como la tortuga, poco a poco; es decir, avanzamos como tortugas, cuando los enemigos de nuestras ideas, de nuestros principios y de nuestra ideología comienzan a retroceder como cangrejos. Esa es una característica de esta etapa. Lo que nosotros representamos, simbolizamos y hemos defendido con tanto fervor, valor y dignidad, marcha; y aquellos que creyeron que desapareceríamos del mapa como revolución empiezan a retroceder. Eso tiene un...
Esta es la tercera reunión para las elecciones a la que asisto: Primero estuve una madrugada en una reunión de cuadros del municipio Plaza, en el teatro Trianón; les hablé, reflexioné, muy familiarmente, para el pequeño grupo que estaba allí. Después me autoinvité a una reunión de secretarios de núcleos del municipio Plaza, también estaban allí presentes muchos compañeros que eran cuadros administrativos o políticos, o de las organizaciones de masa, comisiones de candidatura y de elecciones, etcétera; de nuevo reflexioné, medité y expresé algunas ideas en torno a las elecciones, de igual...
La tierra que usted acaba de besar se honra con su presencia. No encontrará aquí aquellos pacíficos y bondadosos habitantes naturales que la poblaban cuando los primeros europeos llegaron a esta isla. Los hombres fueron exterminados casi todos por la explotación y el trabajo esclavo que no pudieron resistir; las mujeres, convertidas en objeto de placer o esclavas domésticas. Hubo también los que murieron bajo el filo de espadas homicidas, o víctimas de enfermedades desconocidas que importaron los conquistadores. Algunos sacerdotes dejaron testimonios desgarradores de...
Era cruelmente injusto que su viaje pastoral fuese asociado a la mezquina esperanza de destruir los nobles objetivos y la independencia de un pequeño país bloqueado y sometido a una verdadera guerra económica hace ya casi 40 años. Cuba, Santidad, se enfrenta hoy a la más poderosa potencia de la historia, como un nuevo David, mil veces más pequeño, que con la misma honda de los tiempos bíblicos, lucha para sobrevivir contra un gigantesco Goliat de la era nuclear que trata de impedir nuestro desarrollo y rendirnos por enfermedad y por hambre.