Fidel es el nombre
del viento que levanta a cada cubano
Jaime Sabines, Cuba 65
 

Lo veo ahora mismo enhiesto en medio del Malecón, sobre aquella tribuna improvisada al lado del monumento del águila defenestrada y una enorme multitud enfrente. Agitaba una banderita cubana y su voz tenía toda la energía de la dignidad del mundo.

Han pasado diez años de aquel instante que nos paralizó, que nos sacó las lágrimas y la rabia de no haber podido vencer la maldita enfermedad. Eran las 4: 25 de la tarde del 5 de marzo de 2013, la voz temblorosa y herida de Nicolás Maduro nos comunicaba su partida física. Se iba el combatiente, quedaba su espíritu; se marchaba el orador encendido y seductor, quedaban sus ideas; partía a otra dimensión el líder; quedaba su ejemplo.

Hace tres meses, el 11 de marzo de 2020, la OMS declaraba a la COVID-19 como una pandemia, y Cuba reportaba sus primeros casos positivos a la enfermedad: tres turistas italianos que habían arribado días antes por el aeropuerto de La Habana y se encontraban alojados en la centrosureña ciudad de Trinidad.
 

Iba a ser una celebración diferente del Primero de Mayo. Esta vez no sería el tradicional y vistoso desfile de cada año. En aquel momento de efervesencia de la batalla por el regreso de Elián se le daría al adversario una formidable demostración de capacidad movilizativa y tácticas diversas.
 

Para los de espíritu pequeño fue una frase numantina o suicida. Para los revolucionarios cubanos ha sido siempre expresión de convicciones, firmeza, de irredenta disposición a entregarlo todo por la Patria amada.
 
Si nuestros mambises se lanzaron por primera vez a la manigua al grito redentor de “¡Independencia o Muerte!”; Fidel - que hizo verdadera la independencia nacional por la que tantos su vida ofrendaron-, actualizó y multiplicó en significado aquella creencia profunda: “¡Patria o Muerte!” proclamó para la Historia.
 

En otro paso de la escalada contra Cuba empujada por la ultraderecha anticubana en el Congreso, con la activa participación de los más altos personeros de la administración Trump y el apoyo entusiasta del execrable Secretario General de la OEA Luis Almagro, se arrecian los intentos por desprestigiar los programas cubanos de colaboración en salud y restablecer el infame Programa de Parole para médicos cubanos.
 

Si alguien quiere aquilatar tu siembra; si alguien necesita confirmar tu extraordinaria huella; si alguno quedó atrapado en las fabulaciones de cierta prensa afanada en ensombrecer tu influjo; si hay quien pensó que te quedaste sólo como el político más importante del pasado siglo; si no le bastó con la Plaza repleta de la noche del martes; que se pare ahora mismo al borde de la Central carretera. Ahí, en el nervio principal de la Isla, podrán encontrar la respuesta.
 
Ni pudieron matarte, ni pudieron vencerte. Y mucho menos lograron arrancarte del alma de tu pueblo.

Fue hace 60 años, en la dolorosa despedida de duelo de las víctimas del atentado vil contra el Vapor francés La Coubre, que descargaba armas en el Puerto de La Habana. Ante el más sangriento ataque contra la Revolución naciente, Fidel levantaba la frase que nos ha acompañado por más de medio siglo de combates.

Recoge en imágenes, discursos y documentos la visita del Presidente cubano Fidel Castro Ruz a Barbados, del 7 al 9 de diciembre de 2005, para participar en la Segunda Cumbre Cuba-CARICOM.