El peligro de la inminente invasión armada contra Cuba estuvo marcada el 15 de abril de 1961 con los criminales bombardeos a los aeropuertos de San Antonio de los Baños, Ciudad Libertad y Santiago de Cuba perpetrados por aviones norteamericanos procedentes de Guatemala, que dejaron 7 fallecidos entre los que se encontraba el joven Eduardo García Delgado, quien antes de morir escribió con su sangre el nombre del líder de la Revolución.