Fueron sinceras mis lágrimas por usted. La noticia de su partida me conmovió en lo más profundo, porque la sencillez y bondad que emanaban de su ser fue siempre para mí motivo de respeto y admiración. En aquellos días de infancia en que soñaba con la música como mi única vocación, aprendí La Lupe, y solía cantarla con tanto sentimiento que podía sentir cómo mi piel se erizaba de emoción.
A los veintitantos la vida todavía es un sueño. Hay un futuro por descubrir, metas por edificar y fantasías que cumplir. A esa edad no se piensa en la muerte. Con tanta energía latiendo en el pecho, quién puede imaginar que le aguarde el fin, quién quiere despedirse cuando apenas comienza su presentación ante el mundo.
Pero cuando a pesar de la resistencia vital llega el adiós, cuán dolorosa es la partida, cuán difícil contener el dolor ante tantas esperanzas truncas.
Como mismo ocurriera aquel 4 de enero de 1959, el pueblo dio la bienvenida en los territorios de Las Tunas y Camagüey, a quienes reeditan la Caravana de la Libertad.
Convertida en una tradición popular que se enriquece con el paso del tiempo, en ambas provincias se unieron las diferentes generaciones de cubanos para recordar la hazaña de los barbudos y constatar todo lo construido en estos 57 años de Revolución.