Reconocerse a sí mismo como arquitecto principal de su destino, como agente primario de los cambios en su propio beneficio, como maquinaria imprescindible para hacer Revolución, es la principal fortaleza de los pueblos.
 

Blanca como su vestimenta, así llevan también el alma, ¿quién puede dudarlo? Su nobleza ha transparentado las fronteras en un batallar incesante por la vida, que desconoce diferencias de clases, que no distingue razas y que solo pide a cambio esperanza renacida.
 

«¡Ahora sí ganamos la guerra!». La frase no fue dicha porque de manera ingenua, o superficialmente optimista, Fidel pensara que con tan reducido número de armas y hombres era suficiente para tan complejo anhelo, sino porque sabía que aquel no era el deseo de unos pocos, era el deseo de un pueblo

Nuestros ­galenos, preciados frutos de una obra excepcional, comprenden que su contribución diaria con la calidad de vida de su propio pueblo, de otros pueblos del mundo, es la mejor manera de honrar a su patria, de honrar la historia que les ha precedido, y a Fidel

Hoy cumple 92 años. Cumple, sí, en presente, porque de otro modo obviaríamos su probada inmortalidad y negaríamos su constante presencia, desde esa dimensión maravillosa llamada corazón del pueblo, donde volvió a nacer, de manera espontánea.
 

Fueron sinceras mis lágrimas por usted. La noticia de su partida me conmovió en lo más profundo, porque la sencillez y bondad que emanaban de su ser fue siempre para mí motivo de respeto y admiración. En aquellos días de infancia en que soñaba con la música como mi única vocación, aprendí La Lupe, y solía cantarla con tanto sentimiento que podía sentir cómo mi piel se erizaba de emoción.
 

Hoy cumple 92 años. Cumple, sí, en presente, porque de otro modo obviaríamos su probada inmortalidad y negaríamos su constante presencia, desde esa dimensión maravillosa llamada corazón del pueblo, donde volvió a nacer, de manera espontánea.
 

A los veintitantos la vida todavía es un sueño. Hay un futuro por descubrir, metas por edificar y fantasías que cumplir. A esa edad no se piensa en la muerte. Con tanta energía latiendo en el pecho, quién puede imaginar que le aguarde el fin, quién quiere despedirse cuando apenas comienza su presentación ante el mundo.
 
Pero cuando a pesar de la resistencia vital llega el adiós, cuán dolorosa es la partida, cuán difícil contener el dolor ante tantas esperanzas truncas.
 

La humanidad vive momentos complejos. Estamos en un punto de no retorno, diría yo, donde se vislumbran dos posiciones esenciales. Una, enfocada en la lucha indispensable por la supervivencia de la especie

Como mismo ocurriera aquel 4 de enero de 1959, el pueblo dio la bienvenida en los territorios de Las Tunas y Camagüey, a quienes reeditan la Caravana de la Libertad.
 
Convertida en una tradición popular que se enriquece con el paso del tiempo, en ambas provincias se unieron las diferentes generaciones de cubanos para recordar la hazaña de los barbudos y constatar todo lo construido en estos 57 años de Revolución.