"Existe por fortuna la otra Venezuela, la de Bolívar y Miranda, la de Sucre y una legión de jefes y pensadores brillantes que fueron capaces de concebir la gran patria latinoamericana de la cual nos sentimos parte y por la que hemos resistido más de medio siglo de agresiones y bloqueos".
“(...) Nicolás Maduro, un hombre de pura estirpe obrera, modesto, honrado y pobre, que nunca aspiró a cargo alguno y hoy se entrega a cumplir el deber que puso en sus manos el inolvidable Hugo Chávez, líder de la Revolución Bolivariana, cuando el azar de la vida le impidió seguir dedicando cada minuto, cada segundo, a lo que hoy constituye el más noble sueño de la humanidad. Maduro ha demostrado el talento, integridad y energía que el gran líder supuso en él”.
"Venezuela puede convertirse en un modelo de desarrollo socialista a partir de los recursos que las transnacionales extraían de su rica naturaleza y del sudor de sus trabajadores manuales e intelectuales. Ningún poder extranjero determinará su futuro. El pueblo es dueño de su destino y marcha en pro de los más altos niveles de educación, cultura, salud y pleno empleo".
“La República Bolivariana de Venezuela ha declarado de forma precisa que siempre ha estado dispuesta a discutir de forma pacífica y civilizada con el gobierno de Estados Unidos, pero nunca aceptará amenazas e imposiciones de ese país”.
“Venezuela por su extraordinario desarrollo educacional, cultural, social, sus inmensos recursos energéticos y naturales, está llamada a convertirse en un modelo revolucionario para el mundo”.
“Estados Unidos no cuenta en Venezuela más que con fragmentos de Partidos, hilvanados por el miedo a la Revolución, y groseras apetencias materiales. No podrán acudir al golpe de Estado en Venezuela como hicieron con Allende en Chile y otros países de Nuestra América. Las Fuerzas Armadas de ese hermano país, educadas en el espíritu y el ejemplo del Libertador, que en su seno incubó los jefes que iniciaron el proceso, son promotoras y parte de la Revolución”.
“Desde que conocí a Chávez, ya en la presidencia de Venezuela, desde la etapa final del gobierno de Pastrana, siempre lo vi interesado por la paz en Colombia, y facilitó las reuniones entre el gobierno y los revolucionarios colombianos que tuvieron por sede a Cuba, entiéndase bien, para un acuerdo verdadero de paz y no una rendición”.