El libro cuenta la historia de cómo fue Fidel Castro en su juventud, cómo se forjaron sus ideales revolucionarios en la Escuela de Derecho de la Universidad de La Habana.
Sabemos que fue un deseo expresado por nuestro querido Fidel que su imagen y su nombre no se utilizaran para engalanar plazas, parques, calles… Esa decisión del líder de la Revolución se debe a su extraordinaria modestia y su rechazo a toda manifestación de culto. Sencilla fue la ceremonia, tras las multitudinarias demostraciones de duelo popular, y sencilla, con la sencillez de la grandeza, es la piedra que atesora sus restos mortales.
En 1926, el 13 de agosto, a las 2:00 a.m. en la finca Manacas, en Birán, Mayarí, actual provincia de Holguín, nació un varón de 12 libras, a quien sus padres –Ángel Castro y Lina Ruz– llamaron Fidel Alejandro.
Fidelito y sus hermanos Angelita y Ramón se distraían con los animales domésticos de la finca; les encantaba provocar a la inofensiva vaca Ballena para, cuando esta los perseguía, huir riendo y corriendo a esconderse en la vivienda.
El libro cuenta la historia de cómo fue Fidel Castro en su infancia, cómo se forjaron su carácter y su voluntad, cómo se hizo hombre ese pequeño que se volvió gigante.
Y entre los mambises del bravío Oriente,
sobre un mar de pueblo, resplandece un astro:
ya vemos… ya vemos la cálida frente,
el brazo pujante, la dulce sonrisa de Castro.
[…]
¡Fidel, fidelísimo retoño martiano,
asombro de América, titán de la hazaña […]!
Así dijo Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, en su conocido poema “Marcha triunfal del Ejército Rebelde”, escrito el 1.º de enero de 1959, al calor de la emoción y la alegría tremendas por el triunfo revolucionario.