"Salvaremos nuestras conquistas y alcanzaremos la justicia que anhelamos para todos, y sabremos cumplir nuestros deberes con la historia y con la humanidad".

“Creo que nuestro pueblo ha realizado una gran proeza, y esa proeza le abre nuevas perspectivas, nuevas posibilidades para conservar lo que debemos conservar. La más grande responsabilidad histórica la tendría esta generación y las que vienen detrás si no fueran capaces de conservar lo que hemos creado”.

“Hay acontecimientos históricos que nada ni nadie podrá borrar. Hay ejemplos revolucionarios que los mejores hombres y mujeres de las futuras generaciones, dentro y fuera de nuestra patria, no podrán olvidar”.

“Los pueblos de América Latina estamos profundamente hermanados en la historia y en sus luchas contra el coloniaje en el pasado, contra el neocoloniaje y el imperialismo en el presente. Nos consideramos parte de una misma familia llamada a unirse estrechamente por los caminos de la Revolución (…)”

“Es necesario comprender para saber acertar y saber apreciar cada minuto de este proceso histórico. Todos hemos tenido oportunidad de leer, en la historia de otros pueblos, lo que son las revoluciones. Y los cubanos de hoy estamos viviendo uno de esos minutos en la historia de los pueblos del que tendrá que hablar en el futuro la historia de la humanidad”.


 

“Por primera vez en nuestra historia el pueblo se siente dueño de sus propios destinos; por primera vez en nuestra historia, el pueblo está viendo realizar aquellas cosas por las cuales ha estado clamando puede decirse que desde hace más de un siglo, y como el pueblo está consciente de esa batalla, del minuto que está viviendo”.

“Un problema terrible (…) que estamos padeciendo es el de la agresión a nuestras identidades nacionales, la agresión despiadada a nuestras culturas, como jamás ha ocurrido en la historia, la tendencia hacia una monocultura universal. ¿Se puede concebir un mundo semejante? No se trata de un mundo que combine la riqueza y la cultura de muchos países, sino de un orden mundial que, por definición, destruye la cultura, una globalización que destruye inexorablemente la cultura”. 

“Hay que confiar en la historia, hay que confiar en los pueblos, y eso nos estimula en esta lucha, y nos enseña”.

“Lo que reclamamos, y por lo que debemos luchar, es que la globalización inevitable que por ley de la historia hoy se desarrolla, sea la globalización de la fraternidad y la cooperación entre todos los pueblos, del desarrollo sostenible, de la justa distribución y el uso racional de las abundantes riquezas materiales y espirituales que con sus manos y su inteligencia es capaz de crear el hombre, condición indispensable para la patria común ineludible de una humanidad que puede y debe perdurar”.