“Los valores que defendemos son muy sagrados, son muy altos, son muy poderosos, son los valores de la patria, son los valores de la Revolución, son los valores del socialismo son los valores de la justicia, son los valores de la igualdad, son los valores de la dignidad y del honor del hombre. Esos valores tienen un peso tremendo”.
“Los hombres pasan, los pueblos quedan; los hombres pasan, las ideas quedan. Los hombres pasan, pero el sentido de la justicia, de la hermandad y de la igualdad entre los seres humanos, el derecho a defender sus valores, a defender sus esperanzas, a defender su alegría, (…) en nuestro pueblo, no pasará jamás”.
“Cuba necesita mucho de los hombres de pensamiento, sobre todo de los hombres de pensamiento claro, no solo hombres que hayan acumulado conocimientos; hombres que pongan sus conocimientos del lado del bien, del lado de la justicia, del lado de la patria, porque vivimos en estos momentos en que el papel del pensamiento es excepcional, porque solo el pensamiento puede guiar a los pueblos en los instantes de grandes transformaciones y en los momentos en que se emprenden grandes empresas como esta que está llevando adelante nuestro pueblo”.
"Es agradable saber que existimos pueblos, y muchos pueblos; y que existimos hombres, y muchos hombres dispuestos a resistir, dispuestos a perseverar, dispuestos a seguir luchando, y dispuestos a recuperar el lugar que les corresponde en el mundo a nuestras ideas".
“Las verdaderas convicciones del hombre se manifiestan cuando sus puntos de vista concuerdan con su modo de vida. En ello estamos en el deber de ser muy cuidadosos. La vinculación de la palabra con la acción, de las convicciones con la conducta son la base del prestigio moral del educador”.
“…la Revolución alcanzará tanto más avance y tanto más éxito, cuanto más trabaje en el campo de la educación, cuantos más técnicos competentes, hombres, administradores competentes, maestros, técnicos, cuadros revolucionarios, tenga. Y en eso está lo fundamental.”
“El socialismo no debe estar estimulando el individualismo, el hombre casasola, el hombre enajenado, el hombre sin motivaciones profundas; y las motivaciones profundas valen más que cualquier cosa, porque por motivaciones profundas el hombre hace cualquier sacrificio”.
¡Los hombres podemos caer, pero las ideas que defendemos no caerán jamás!
“No es cuestión de hombres. Ha sido un privilegio para muchos de nosotros haber estado aquí en la Revolución durante muchos años. Es un honor el que nos hacen los imperialistas cuando nos quieren expulsar de la Revolución, cuando nos quieren expulsar de la patria, cuando nos quieren expulsar de nuestras responsabilidades, porque saben que con nosotros no hay arreglo indigno. ¡Pero se equivocan! ¡No importa los que estén aquí; detrás de los que están aquí, vendrán otros como ustedes y serán iguales o mejores que nosotros!