"La paz constituye uno de los deberes más sagrados de nuestro Movimiento. Nadie está exento de tal obligación. (…) que la lucha por la paz es tarea no solo de las grandes potencias, sino de todos los pueblos del mundo. La humanidad puede y debe ser capaz de imponer la paz. El Movimiento de Países No Alineados, con su inmenso prestigio y fuerza política, puede y debe hacer una contribución decisiva en esta dirección."
"Nuestra patria no se negará nunca a trabajar por la paz, a discutir y resolver las diferencias mediante negociaciones, sin renunciar jamás a un átomo de su moral, su dignidad, su soberanía y sus principios. Nuestra patria no negará tampoco su cooperación a fórmulas que contribuyan a superar las tensiones en nuestra área y en el mundo. Consideramos un deber ineludible de todos los pueblos y sus estadistas luchar por el porvenir y la supervivencia de la humanidad, nunca antes tan mortalmente amenazada. Nosotros mismos necesitamos paz.
"Nosotros no queremos que haya guerra, no deseamos que alguna vez nuestra patria sea agredida, no deseamos circunstancias como esas, duras, difíciles; pero antes de renunciar a nuestros principios, antes de renunciar a nuestra independencia, antes de renunciar a la Revolución, preferimos la muerte. Eso es lo que dicen también nuestros niños y dicen también nuestros pioneros."
"Si lo que el hombre hizo hasta hoy es mucho, lo que tendrá que hacer en el mañana es mucho más. Tenemos al imperialismo, al neocolonialismo y al capitalismo todavía en una gran parte del mundo, y tenemos el deber de seguir luchando por la transformación de la sociedad humana por los caminos correctos, los caminos revolucionarios, a la vez que preservamos la paz, para evitar que en su desesperación el imperialismo prefiera destruir la humanidad antes que ver el triunfo de la justicia en nuestro planeta."
“Pero no se asuste nuestro vecinito del Norte, que yo no estoy pensando en estar ejerciendo funciones a esa edad; porque, además, la que ejerzo no se debe a mi voluntad, ni mucho menos, nunca luché para eso. Sí, lucharé toda mi vida, hasta el último segundo, mientras tenga uso de razón, por hacer algo bueno, hacer algo útil, porque todos hemos aprendido a ser mejores con cada año que nos pasa por encima, todos los revolucionarios y el ser humano se enaltece cuando hace algo por los demás”.
“En esta época decisiva no importa el número de enemigos, que serán cada vez menos, sino el número de estrellas en la frente.”
“Más adelante pude alcanzar de nuevo el dominio total de mi mente, la posibilidad de leer y meditar mucho, obligado por el reposo. Me acompañaban las fuerzas físicas suficientes para escribir largas horas, las que compartía con la rehabilitación y los programas pertinentes de recuperación. Un elemental sentido común me indicaba que esa actividad estaba a mi alcance. Por otro lado me preocupó siempre, al hablar de mi salud, evitar ilusiones que en el caso de un desenlace adverso, traerían noticias traumáticas a nuestro pueblo en medio de la batalla.