Tomado de
Preguntas Indiscretas, ediciones Prensa Latina
Este encuentro con Fidel para mí desde el punto de vista sentimental, ha sido más emotivo que cuando lo recibí en Caracas. A la sazón tenía un poder político inmenso. Ahora, cuando llego aquí ese poder político ha desaparecido y ha sido tanto el cariño, el afecto con que me ha tratado, que estoy conmovido.
Al abrazarlo sentí como si estuviera llegando a un puerto grande donde el abrigo y el calor demuestran que el hombre necesita de eso en la vida para sentirse más humano.
