Viví cuatro años en Cuba y él me llamaba a las 2:00 a.m. para hablar de política o de deportes, y yo estaba dispuesto para dialogar con él lo que fuese. Siempre que había un evento me llamaba para ver si podía ir a La Habana o quería colaborar. Nada de eso se olvida tan fácilmente.
En 2013 fui a verlo. Ya estaba enfermo. Cuando entré a la habitación donde estaba él se paró y me dijo: «Vienes a despedirte». Y le dije llorando: «No maestro, no digas eso».
Tomado de
"Yo conocí a Fidel"
Tomado de
Declaraciones a Prensa Latina
Me pareció mentira tener un cacho de historia tan cerca. Es un seductor y usa todo para envolverte. Dicen que él arrancó con doce hombres y tres fusiles en la Sierra Maestra y ahora me doy cuenta porque ganó: Tiene una convicción de hierro. Fidel Castro es una personalidad imposible de olvidar.
Es una historia viviente. Yo defiendo mi fútbol como Fidel defiende a su pueblo.
