El Granma continúa su rumbo hacia el futuro
Hace 54 años, el dos de diciembre de 1956, después de una semana de tormentosa travesía, el yate Granma arribó a Cuba procedente de Tuxpan, México, con su preciosa carga humana de 82 hombres a bordo comandados por Fidel Castro Ruz, dispuestos a iniciar la lucha armada para derrocar el régimen sanguinario de Fulgencio Batista.
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Periódico Trabajadores
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Hace 54 años, el dos de diciembre de 1956, después de una semana de tormentosa travesía, el yate Granma arribó a Cuba procedente de Tuxpan, México, con su preciosa carga humana de 82 hombres a bordo comandados por Fidel Castro Ruz, dispuestos a iniciar la lucha armada para derrocar el régimen sanguinario de Fulgencio Batista. Las primeras horas y días de aquella epopeya resultaron muy difíciles para los expedicionarios, fueron jornadas llenas de mucho valor y patriotismo, imbuidas de las ansias libertarias que a su vez matizaron la forja del naciente Ejército Rebelde, encargado de llevar a cabo la lucha armada definitiva por la independencia del país.
Solo la voluntad inquebrantable de luchar y vencer quedaron intactos y terminaron por imponerse a la adversidad de aquel momento que, años más tarde en sus relatos de la guerra, el comandante Ernesto Che Guevara, con su reconocida capacidad de observación y agudo sentido del humor, calificara como “algo más semejante a un naufragio que a un desembarco”.
Después seguirían, en rápida y dramática sucesión, el serio revés sufrido en Alegría de Pío, la dispersión de la tropa insurrecta, la persecución implacable de los pequeños grupos aislados, la caída en combate y el asesinato de varios expedicionarios, ocurridos entre el seis y el 16 de diciembre, hasta el reagrupamiento en torno a Fidel Castro en Cinco Palmas, dos días después.
Entonces el líder de la gesta demostró, como lo haría a lo largo de todos los años posteriores, el valor de las ideas y las convicciones como factores de triunfo, cuando de pie, frente a siete hombres maltrechos e igual número de fusiles, expresó: “...¿Vienen con sus uniformes, y con sus balas, y con sus fusiles? ¡Ahora sí los días de la tiranía están contados”
Y no exageraba. Sólo un mes más tarde de aquel audaz vaticinio, el 17 de enero de 1957, con 21 combatientes bajo su mando, libró su primer combate victorioso al rendir a la guarnición del ejército de la tiranía en el cuartel de La Plata.
Con la derrota sufrida aquel día, el dictador Fulgencio Batista se vio obligado a reconocer la existencia del núcleo revolucionario. De ese modo esta etapa de la lucha por la liberación de la nación cubana dio un viraje y comenzó a confirmarse lo acertado de la estrategia trazada por Fidel.
El espíritu de combate anidado en el Granma se expandiría por las montañas y ciudades hasta marcar el curso de los acontecimientos en el país, permitió la victoria el 1º de enero de 1959 y continúa hoy su impetuoso rumbo hacia el futuro en Cuba y América Latina.Hace 54 años, el dos de diciembre de 1956, después de una semana de tormentosa travesía, el yate Granma arribó a Cuba procedente de Tuxpan, México, con su preciosa carga humana de 82 hombres a bordo comandados por Fidel Castro Ruz, dispuestos a iniciar la lucha armada para derrocar el régimen sanguinario de Fulgencio Batista.
Las primeras horas y días de aquella epopeya resultaron muy difíciles para los expedicionarios, fueron jornadas llenas de mucho valor y patriotismo, imbuidas de las ansias libertarias que a su vez matizaron la forja del naciente Ejército Rebelde, encargado de llevar a cabo la lucha armada definitiva por la independencia del país.
Solo la voluntad inquebrantable de luchar y vencer quedaron intactos y terminaron por imponerse a la adversidad de aquel momento que, años más tarde en sus relatos de la guerra, el comandante Ernesto Che Guevara, con su reconocida capacidad de observación y agudo sentido del humor, calificara como “algo más semejante a un naufragio que a un desembarco”.
Después seguirían, en rápida y dramática sucesión, el serio revés sufrido en Alegría de Pío, la dispersión de la tropa insurrecta, la persecución implacable de los pequeños grupos aislados, la caída en combate y el asesinato de varios expedicionarios, ocurridos entre el seis y el 16 de diciembre, hasta el reagrupamiento en torno a Fidel Castro en Cinco Palmas, dos días después.
Entonces el líder de la gesta demostró, como lo haría a lo largo de todos los años posteriores, el valor de las ideas y las convicciones como factores de triunfo, cuando de pie, frente a siete hombres maltrechos e igual número de fusiles, expresó: “...¿Vienen con sus uniformes, y con sus balas, y con sus fusiles? ¡Ahora sí los días de la tiranía están contados”
Y no exageraba. Sólo un mes más tarde de aquel audaz vaticinio, el 17 de enero de 1957, con 21 combatientes bajo su mando, libró su primer combate victorioso al rendir a la guarnición del ejército de la tiranía en el cuartel de La Plata.
Con la derrota sufrida aquel día, el dictador Fulgencio Batista se vio obligado a reconocer la existencia del núcleo revolucionario. De ese modo esta etapa de la lucha por la liberación de la nación cubana dio un viraje y comenzó a confirmarse lo acertado de la estrategia trazada por Fidel.
El espíritu de combate anidado en el Granma se expandiría por las montañas y ciudades hasta marcar el curso de los acontecimientos en el país, permitió la victoria el 1º de enero de 1959 y continúa hoy su impetuoso rumbo hacia el futuro en Cuba y América Latina.