No se conoce en la historia contemporánea otro ciudadano de este mundo que hayan intentado asesinarlo tantas veces, más de 600 atentados, y que especuladores malignos refieran incontables comentarios infundados sobre su vida privada, sus actuaciones o su estado de salud.  
Aquella cena del 31 de diciembre de 1959 celebrada en el entonces Hotel Habana Hil­ton y hoy Habana Libre constituyó un homenaje a la fraternidad hacia todos los pueblos.
Aquella alborada primera de 1959, cuando Cuba se hizo bullicio de pueblo y alegrón y tomó cuerpo de Patria victoriosa, de joven libre y soñadora, persevera en el recuerdo emocionado de quienes la vivieron
Este 1 de enero de 2015 la Revolución Cubana encabezada por su líder histórico, Fidel Castro, el presidente Raúl Castro, y protagonizada por el pueblo de la nación caribeña, celebrará su 56 cumpleaños con el augurio de que cumplirá muchos más, y verá sepultado definitivamente el prolongado e injusto bloqueo de Estados Unidos.   Como afirmó Raúl al final de su reciente intervención ante al Parlamento, la isla caribeña de seguro festejará 570 años, y más, del comienzo de su proceso emancipador, un certero mensaje de que nada ni nadie podrá revertirlo.  
Es el último día del año 2002 y Fidel llega al Aeropuerto Internacional de Brasilia, vistiendo el uniforme verde olivo que lo ha acompañado durante décadas.
En un día como el de ayer, hace 56 años, se abría una nueva etapa histórica en Nuestra América. Batista y sus esbirros, junto a sus mentores y compinches norteamericanos y la oligarquía pro-yankee, huían de La Habana y se consumaba el triunfo de la Revolución Cubana. A partir de ese momento nada sería igual en Latinoamérica. El certero instinto del imperio no se equivocó, y desde su inicio la Revolución fue combatida a muerte, hostigada, saboteada, aislada, y sus líderes fueron objeto de innumerables atentados, igual que su pueblo. Fue víctima del criminal bloqueo comercial, financiero,...
Las milicias del Mo­vimiento 26 de Julio, con el apoyo del movimiento obrero y el estudiantado, asumió el control revolucionario de la capital y se incorporó, como sucedió en todo el país, a la huelga general convocada por Fidel.
El año nuevo de 1959 sorprendió a Fidel y a la Comandancia General del Ejército Re­belde acampados en el batey del central Amé­rica. Ya en la mañana del 1ro. de enero, unos rebeldes le comunicaron que, según varias emisoras de radio de La Habana, Batista había huido y el general Cantillo encabezaba una Junta Cívico Militar. “¡Es una cobarde traición! ¡Una traición! ¡Pretenden escamotearle el triunfo a la Revolución!, Ahora mismo me voy para San­tiago. Hay que tomar Santiago ahora mis­mo”, dijo el Comandante en Jefe.  
Los Héroes de la República de Cuba Antonio Enrique Lussón Battle y Ramón Pardo Guerra  evocan anécdotas de la ruta seguida por la Caravana de la Libertad a cientos de jóvenes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior al presentar este miércoles el libro Guile, combatiente del Ejército Rebelde.
El combate de La Plata, al decir del Guerrillero Heroico, “constituyó nuestra primera victoria y tuvo cierta resonancia.   Fidel, ametralladora en ristre, lanzó una ráfaga contra la posta del cuartelito, una construcción rectangular de tablas y techo de zinc. Era la señal para que sus compañeros accionaran los 18 fusiles y dos ametralladoras que componían su armamento. Dos rebeldes intentaron incendiar un rancho cercano donde se almacenaban cocos, pero fracasaron. Al final el combatiente Luis Crespo lo logró.  
Una Caracas expectante recibe al líder rebelde, apenas 22 días después de la victoria revolucionaria. Es el primer viaje de Fidel luego del triunfo en la Mayor de las Antillas y va en gesto de agradecimiento porque “de Venezuela, Cuba solo ha recibido favores”.   Ese 23 de enero de 1959 la nación sudamericana conmemora un año del derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Miles de personas se congregan en el aeropuerto de Mai­quetía para recibirlo, entre ellas el contralmirante Wolfgang Larrazábal y Fabricio Ojeda, protagonistas de la victoria popular.
Los cubanos, dotados siempre de un sentido del humor agudo, exclamaron: “¡Tenía que ser el 17 de diciembre!” cuando se dio a conocer la noticia del diálogo iniciado entre Estados Unidos y Cuba, pero sobre todo la liberación y el regreso completo de los cinco presos cubanos a su tierra natal.