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Los aspirantes fueron muchos, los escogidos, unos pocos. Eran una representación de las capas menos favorecidas de lo que Fidel describió, en las circunstancias de la época, como pueblo cubano. Venían de zonas campesinas, obreras, algunos trabajaban en oficinas, otros tenían empleos precarios e inestables. Muchos habían sido privados de una enseñanza formal sistemática. Los profesionales se contaban con los dedos de una mano.
Cuando Abel Santamaría se percató, desde su posición del Hospital Civil, de que había fallado el plan de tomar el cuartel Moncada y asumió la decisión de resistir allí hasta el último momento para que Fidel pudiera sobrevivir y llegar a las montañas, se produjo un diálogo con Haydé, rememorado por la heroína, años después.
Sus dos nombres están indisolublemente vinculados y no solo por lazos de sangre sino por los no menos sólidos de los ideales, que los llevaron a dedicar sus vidas a su pueblo. Por eso en Cuba, hombres, mujeres, niños y ancianos los han llamado, durante más de medio siglo, y los seguirán llamando, como si se tratara de familiares cercanos, sencillamente por sus nombres: Fidel y Raúl.
El 26 de Julio de 1965, durante la celebración del acto por el Día de la Rebeldía Nacional celebrado en Santa Clara, el Comandante en Jefe Fidel Castro declaró exterminadas las bandas contrarrevolucionarias que servían a los intereses del imperialismo yanqui, una victoria que fue resultado de la masiva incorporación del pueblo a la lucha y de la certera guía del líder histórico de la Revolución.
La Declaración de Santiago de Cuba constituyó la tercera declaración popular de los cubanos dirigida a condenar los intentos de la OEA encaminados a destruir a la Revolución.
Luego de las exitosas acciones combativas de Pino del Agua realizadas por la Columna 1 José Martí, en la cima de la Sierra Maestra, donde se capturaron 33 fusiles y cinco ametralladoras y abundante parque, en febrero de 1958 el Comandante Fidel Castro Ruz consideró llevar a cabo su idea estratégica de expandir la guerra a otros macizos montañosos del país.
En días recientes varios medios de comunicación se hicieron eco del anuncio del canal Discovery Channel, que pretende estrenar en el último trimestre del presente año el documental, “Castro: el hombre más vigilado del mundo”, con testimonios de espías estadounidenses, analistas de la CIA y agentes de la KGB soviética.
Como parte de su agresión económica al pueblo cubano, en 1960 el gobierno de Dwight D. Eisenhower aprobó la rebaja de la cuota azucarera que correspondía a Cuba dentro del mercado de Estados Unidos. Sobre este tema, el pasado 6 de julio, el periódico Granma publicó el artículo Sin cuota pero sin amo, en el que se recogen algunos momentos del proceso y la posición asumida por el Gobierno Revolucionario ante la aprobación de una ley que daba poderes al presidente norteamericano para decretar rebajas de nuestra cuota azucarera, como instrumento de coacción y de represalia.
Para Haydée Díaz Ortega constituyó un alto reconocimiento haber participado
Fidel y Faustino Pérez en el quinto aniversario del INRH. Foto: Cortesía de la viuda de Faustino Pérez
Foto: Archivo.
Hasta el imperio de Estados Unidos tuvo que absolver, como ya lo hizo hace mucho tiempo la historia, al líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, quien este 13 de agosto cumple 89 años, y el mundo celebra su nuevo aniversario confiado en que su epopeya será eterna.
Su nombre es un remolino, una palabra clave, un hombre en el que se piensa y del que se habla siempre, así sea para bien o para mal, un abrazo, un gesto, una palabra que nunca se olvida para las personas que lo tuvieron de cerca, el hombre grande que enamoró incluso a sus enemigos.
María Ruiz, María Comité, como conocíamos en el barrio a aquella mujer fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas, lo tuvo cerca varias veces, en los congresos de la organización a la que dedicó su vida.