Sus 89 años lo han convertido en un hombre con la dicha de haber vivido mucho; de ser protagonista o testigo de los más grandes acontecimientos de Cuba durante el pasado y presente siglos.
Sábado, 25 de abril de 1959. El Primer Ministro del Gobierno Revolucionario de Cuba llega a las 3:45 de la tarde en tren, procedente de Nueva York. Es su sexto día en Estados Unidos y no se ha dado tregua casi ni para dormir.
Durante los primeros meses de 1959 antiguos miembros del ejército, la policía, grupos paramilitares y confidentes, responsables de numerosos crímenes en defensa del régimen de Batista, se internaron en las regiones montañosas para evadir la justicia, pero fueron neutralizados por el Ejército Rebelde.
El 23 de agosto de 1960, quedó constituido el Movimiento Femenino Uni­fi­cado y fue elegido su Ejecutivo Nacional, con Vilma Espín Guillois como presidenta.   En el salón de actos de la Imprenta Na­cional, el 23 de agosto de 1960, culminaron las acciones dirigidas a unir las mujeres cubanas en una sola organización revolucionaria.  
¿De que manera diferente de decirle a alguien que se le quiere mucho, у que ese sentimiento abarca toda una vida?   La angustia de todo periodista es no repetir ideas о palabras. Es intentar con cada nueva entrega ser original у aportar otro angulo del asunto. Ardua misión entonces la de ahora, supongo, frente a la página recien empezada para esta edición, donde BOHEMIA quiere reflejar las principales actividades por el cumpleaños 89 de Fidel.  
Por mucho tiempo fue escolta del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz; esto le da al teniente coronel (r) Elvin Fontaine una memoria histórica que ahora le permite retomar el tiempo pasado para plasmarlo en dos publicaciones, donde aporta datos inéditos de hechos ocurridos en la década de 1960: Fidel desde el punto ''uno a Playa Girón, у Fidel al frente del rescate.  
En el año 1960 para los días entre el 22 y el 29 de agosto la OEA convocó la VII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores.   En agosto de 1960, a solicitud del gobierno de Perú, la OEA convocó la VII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores para los días del 22 al 29 de agosto,  en la ciudad de San José de Costa Rica. La petición del gobierno peruano en realidad correspondía a la servil postura del presidente Manuel Prado, ante las presiones ejercidas por el gobierno de Dwight Eisenhower.   ¡ENCONTRARÁN AQUÍ SU WATERLOO!
“Iba en un  jeep por aquellas lomas a verme con Tomassevich y Efigenio pero  ya llevaba en el bolsillo el informe sobre los bombardeos…”    
Cuando el 4 de septiembre de 1945 Fidel Alejandro Castro Ruz llegó a la Escuela de Derecho de la Universidad de La Habana, en esta reinaba el batallar de dos fuerzas contrapuestas: una, la del estudiantado, heredero del glorioso legado de Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena y otras destacadas figuras del movimiento estudiantil, y la otra, los elementos gansteriles y reaccionarios que, valiéndose oportunistamente de la Federación de Estudiantes Universitarios (Feu), hacían lo indecible por ascender a puestos en instituciones políticas, económicas y sociales, e incluso militares.
El ataque mercenario llevado a cabo, en abril de 1961, por las arenas de Playa Girón, financiado y dirigido por el gobierno de los Estados Unidos y la Agencia Central de Inteligencia, es un tema que aun merece ser estudiado, para así develar nuevas facetas de tan relevante capítulo de la historia de la segunda mitad del siglo XX.
Considerada la génesis de las Milicias Nacionales Revolucionarias, la patrulla de campesinos que desarticuló la banda contrarrevolucionaria del ex cabo Luis Lara Crespo, cumplió esa promesa a Fidel hace 56 años.   Los 12 milicianos de Pinar del Río se recuerdan en la historia como Los Malagones, en alusión a Leandro Rodríguez Malagón, hombre experimentado que sirvió de guía en varias ocasiones al espeleólogo Antonio Núñez Jiménez en su periplo por Viñales y se reunió con Fidel en agosto de 1959 para frenar las atrocidades del esbirro y sus secuaces.  
En agosto de 1958 Nihad Asakalani desembarcó en La Habana con un vocabulario español compuesto de tres palabras, buenos, días, gracias, y una misión: abrir la embajada en Cuba de la República Arabe Unida, conformada por Egipto y Siria.   Y sin la menor idea de que cuatro meses después estaría envuelto en un torbellino político que lo llevaría a conocer a personas destinadas a adquirir relieve histórico de dimensión mundial.