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Imposible abarcar en tan breve espacio la vida de un abogado de extraordinaria cultura y pensamiento creador, de espíritu altruista; martiano por excelencia y un verdadero defensor de la justicia, que nos pertenece a todos: nuestro líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz.
Entró en la Universidad de La Habana el 4 de septiembre de 1945, en las facultades de Derecho y Ciencias Sociales. En este centro, con tradición de lucha antimperialista, milita en las filas de la Federación Estudiantil Universitaria.
Una constante de Fidel como líder máximo de la Revolución es convertir el revés en victoria, aunque, obviamente, no el único gran mérito como revolucionario, ni lo fue como gobernante, pero en momentos cruciales siempre fue capaz de lograrlo.
Existen acontecimientos que reflejan el pensamiento de los seres humanos. No hablo de cualquier pasaje, sino de aquellos momentos singulares, marcados por circunstancias complejas e intensas, en que los involucrados proyectan su manera de actuar, en la misma medida en que emerge, con impresionante naturalidad y nitidez, el calado ético que vertebra dicho ideario.
Una de las actividades militares en las que estuvo Fidel Castro y de la que extrajo no pocas experiencias para su futura lucha fue la frustrada expedición de cayo Confites organizada entre junio y septiembre de 1947, con el objetivo de derrocar la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo, en Santo Domingo.
El 20 de agosto de 1998, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, visitó la República Dominicana. Admirador sincero del Generalísimo Máximo Gómez Báez, el ilustre dominicano que hiciera de Cuba su Patria adoptiva y de su independencia el sentido de la vida, viajó a Baní, cuna del prócer, para rendirle tributo.
Y entre los mambises del bravío Oriente,
sobre un mar de pueblo, resplandece un astro:
ya vemos… ya vemos la cálida frente,
el brazo pujante, la dulce sonrisa de Castro.
[…]
¡Fidel, fidelísimo retoño martiano,
asombro de América, titán de la hazaña […]!
Así dijo Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, en su conocido poema “Marcha triunfal del Ejército Rebelde”, escrito el 1.º de enero de 1959, al calor de la emoción y la alegría tremendas por el triunfo revolucionario.
Fidel decide integrarse al Colegio de Belén de La Habana, motivado por el conocimiento que tuvo, a través de catálogos, de sus diferentes instalaciones: aulas, laboratorios, campos deportivos… Además, por la disciplina de la institución, considerada la mejor de la Orden Jesuita del país.
La Habana, 8 de enero de 1959. Antonio era apenas un adolescente cuando la caravana de los barbudos le cambió la vida. Y no solo por haber visto al Gigante de verde olivo que toda Cuba aclamaba. No solo porque ese Gigante le haya mirado y él también le haya puesto la vista fija. No solo porque su mamá lo abrazase y en medio del llanto le dijese que estaban salvados. Miró los periódicos que tenía en su mano, los apretó fuerte y los soltó.
La Gesta Heroica del Cerro Pelado, demostró la pujanza y entereza del naciente movimiento deportivo cubano; hazaña ideada, orientada y dirigida por nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro.
Fidel Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana, durante el desarrollo del proceso revolucionario, ha tenido presente la savia de los precursores de la independencia de Cuba, en especial la del Mayor General Antonio de la Caridad Maceo Grajales, el Titán de Bronce. En momentos importantes de la lucha insurreccional y la construcción de la nueva sociedad, Fidel acudió al ejemplo y el legado imperecedero de Maceo.