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Desde Playa Girón, la tarde del 19 de abril de 1961 —65 horas y media después del inicio de la invasión mercenaria—, el Comandante en Jefe, rubricó el cuarto y último parte de guerra en el cual, entre otras cuestiones, informaba que: “El enemigo ha sufrido una aplastante derrota. Una parte de los mercenarios trató de reembarcarse al extranjero en diversas embarcaciones que fueron hundidas por la Fuerza Aérea Rebelde.
«Llevamos 14 horas y media de desfile… y los primeros que desfilaron en el día de hoy fueron precisamente los niños… los niños de la ciudad escolar Camilo Cienfuegos… Y hemos visto desfilar por aquí a los pioneros con la sonrisa de la esperanza, la confianza y el cariño; hemos visto desfilar a los Jóvenes Rebeldes».
El Comité de Familiares aceptó las condiciones impuestas por el Gobierno cubano, y el sábado 14 de abril de 1962, en acto de buena voluntad, fueron puestos en libertad los primeros 60 mercenarios que habían sido heridos en combate o estaban enfermos de consideración.
Poco antes de que regresaran a Cuba, el Comité Roosevelt solicitó a la comisión de prisioneros que transmitieran al Gobierno Revolucionario su petición de que una comisión técnica se trasladara a la Isla para precisar determinados aspectos del resarcimiento. En tal sentido, el 31 de mayo la comisión de prisioneros envió un cablegrama al Comité informándole que estaba autorizada la visita solicitada para proseguir negociaciones.
Desde Guantánamo hasta Pinar del Río, Isla de la Juventud, La Habana, por todo el país; en plazas de capitales y pueblos, un líder imprescindible siempre estuvo presente en los actos por este Primero de Mayo: Fidel. En pancartas con su foto y sus ideas expresadas a lo largo de más de cinco décadas. En la mención obligada de su accionar cuando desfilaban los trabajadores del Polo Científico creado por él; o los de una fábrica, un hospital, un consultorio de médico de la familia, una escuela o una cooperativa agropecuaria.
Varios analistas norteamericanos y cubanos coinciden en señalar que Eisenhower había indicado al director de la CIA, Allen Dulles, que las medidas más comprometedoras que se adoptasen sobre Cuba no quería que se ventilasen en el Consejo de Seguridad Nacional. No debían quedar rastros de la utilización de procedimientos que luego pudieran comprometerlo.
La desaparición del buque auxiliar R-43 de la Marina de Guerra Revolucionaria, constituye el primer acto de terrorismo naval ordenado por el gobierno norteamericano a la Agencia Central de Inteligencia (CIA), en represalia por la gran derrota del imperialismo yanqui, sufrida 16 días antes en tierras cubanas sobre las arenas de Playa Girón.
La tarde del domingo 15 de mayo de 1955 se abrieron las puertas del Presidio Modelo de la entonces Isla de Pinos para dar paso a los primeros moncadistas liberados
Poco después del mediodía del domingo 15 de mayo de 1955 se abrieron las puertas del Presidio Modelo de la entonces Isla de Pinos para dar paso a los primeros moncadistas liberados. Concluía así una larga batalla de meses librada por el pueblo contra la tiranía batistiana para que esta excarcelara a los participantes de las acciones del 26 de julio de 1953.
Hace 61 años salieron de la cárcel de Isla de Pinos los asaltantes a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, con la convicción del triunfo y cargados de alegría patriótica.
Con certeza puedo afirmar que mi vida está dividida en dos etapas fundamentales: antes y después de conocer a Fidel Castro.
Eso ocurrió primero por referencias y más tarde personalmente, acrecentándose en la medida en que yo podía constatar las cualidades personales, extraordinaria inteligencia, firme voluntad para enfrentar con sabiduría las situaciones más complejas y gran nobleza y solidaridad con sus compañeros de luchas e ideas, que no era más que otra forma de expresión de su infinito amor al pueblo.
Escribir unas pocas líneas sobre Fidel es una invitación a la vez fascinante y peligrosa. Lo primero, porque se trata de una fi gura titánica que cubre la segunda mitad del siglo veinte y los primeros años del actual. Lo segundo, porque dadas las inexorables restricciones de espacio, se corre el riesgo de apenas balbucear unas pocas palabras incapaces de hacerle justicia a un personaje que Hegel sin duda lo caracterizaría como “histórico universal”.