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Otra historia llena de altruismo y coraje siguió a la hombrada del 26 de julio de 1953, con el fin de rescatar del anonimato y la desaparición a los restos de los mártires
Fidel Castro ha sido el líder político más perseguido en la historia contemporánea y probablemente en la universal. Varias centenas de complots homicidas han sido planeados en su contra, algo probado en documentos oficiales desclasificados por el gobierno de Estados Unidos. Sin embargo, como para restar importancia a la gravedad de estas acciones, políticos de ese país han afirmado que los atentados planeados fueron solo unos pocos, como si uno no bastara para hacer de ello algo deleznable.
Quiso la casualidad histórica que Fidel Castro Ruz y Abel Santamaría se conocieran un Primero de Mayo.
Hacía algunos años que no tenía la oportunidad de amanecer en la hermosa Cuba un 26 de julio, Día de la Rebeldía Nacional, en esta ocasión muy especial y emocionante por haberse dedicado al 90 cumpleaños de Fidel Castro, líder histórico de la Revolución en la mayor de las Antillas.
A pesar de que casi todos sus compañeros habían muerto o estaban en prisión o en el exilio, ellas se lanzaron a la calle, sin temor a represiones, para aunar voluntades.
Cuando el 27 de julio de 1953, la dictadura de Fulgencio Batista movía cielo y tierra para capturar a los sobrevivientes del asalto al cuartel Moncada, de Santiago de Cuba, entre ellos el joven abogado Fidel Castro, líder de la Generación del Centenario, la estudiante de periodismo Marta Rojas tomó el primer vuelo hacia La Habana para llevar a la Redacción de la revista Bohemia las evidencias fotográficas de la represión cometida por la tiranía contra los atacantes a la segunda fortaleza militar más importante de Cuba.
Cada una de las 49 oportunidades en que Fidel visitó a Holguín, desde 1953, constituyó ocasión especial para una geografía orgullosa de tener, en sus predios, el terruño que atesora la cuna del nacimiento, infancia, adolescencia y juventud del Líder de la Revolución.
La provincia exalta esa realidad que la onorgullese y distingue, razones por las cuales quiere ofrecer datos significativos de una cronología, nacida, precisamente, de los viajes del Comandante en Jefe a su tierra natal.
Siempre tiene un cuento bajo la manga para alegrar el día de quienes le rodean. De trato jovial, diálogo profuso e ingenio sin límites, Rafael Martínez Arias acumula una fértil labor fotográfica y ha podido desandar, como pocos, la geografía granmense.
Cuando el 31 de julio de 1961 Elsa Gutiérrez daba a luz a su primera hija, a pocos kilómetros del Hospital Calixto García, en La Habana, tenía lugar un acontecimiento que nunca antes en la historia de Cuba había ocurrido: en la Ciudad Deportiva, un grupo de mil jóvenes campesinas procedentes de los puntos más inhóspitos del país se graduaban con una exposición de modas confeccionadas y modeladas por ellas mismas, tras sellarse una de las obras más hermosas concebidas por Fidel, para rescatar de la incultura a aquellas muchachas.
Este año ha tenido lugar la más grande graduación de la historia de nuestro país: más de 4 000 médicos, vean qué tremenda e impresionante fuerza, con lo cual ya los médicos somos alrededor de 40 000 en este país. Y me incluyo en la lista, porque he trabajado en esto también. No soy médico, pero soy impulsor del programa de salud. A veces he usado otras palabras cuando me han preguntado: “¿Usted es médico?” Y yo, con una gran inmodestia, he dicho: “No soy médico, pero soy estratega de la salud”.
En este artículo se expone a través de fragmentos de discursos del Comandante Fidel Castro Ruz, algunos de los hechos que dieron origen a la Medicina Intensiva en Cuba. El lector podrá apreciar caracterizaciones a la especialidad realizadas por su principal estratega.