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La doctora Liudmila Sampedro Contreras, quien actualmente cumple misión médica en Brasil, nos hizo llegar una imagen que guarda como un tesoro. Fue tomada el 7 de noviembre del 2000 cuando, tal como había anunciado a la prensa, Fidel visitó las playas del Este de La Habana mientras en Estados Unidos se realizaban las elecciones presidenciales donde resultó electo George W. Bush.
“La observancia de la legalidad en todas las esferas jurídicas es la misión de la Fiscalía General de la República (FGR) y constituye una garantía en relación con el cumplimiento de los derechos humanos en el tema laboral”.
EL 31 de octubre pasado, cuando escuchó la voz de Daniela del otro lado del teléfono, Manuel Carmona se sintió el abuelo más feliz del mundo.
En su mano tenía por fin lo que tanto su nieta le había pedido: un mensaje de puño y letra del Comandante en Jefe Fidel Castro.
Varios meses atrás, había comentado en su casa que estaba trabajando en un proyecto relacionado con la producción de alimentos, que el líder de la Revolución seguía de cerca.
«Pues venga». Así respondías al solícito deseo de tu gente de tenerte cerca, de tocarte, de agarrar tus manos y besarlas como acaso se venera a un santo. O quizá sí lo eras, o al menos para nosotros, que te creíamos con ese raro don de la ubicuidad. Aparecías cuando menos se te esperaba, en cualquier lugar, lo mismo en los altos de la Sierra Maestra que en una escuela en plena obra de construcción. Siempre preguntando, queriendo saberlo todo.
Primero, las cámaras lo descubrieron a él y, luego, él descubrió cuánto podía hacerse a través de ellas. 1957: exteriores de algún lugar de la Sierra Maestra, cerca del pico Turquino, Fidel concede su primera entrevista fílmica al norteamericano Bob Taber, consciente de la oportunidad que significaba presentarse ante el mundo, explicar qué es el Ejército Rebelde —inclusive en inglés—, qué está pasando en la Isla, mostrar a los rebeldes; hasta que llegamos a los fotogramas del ya mítico momento en que levantan los fusiles al lado del busto de Martí. Así nace Rebeldes en la Sierra.
Cada cosa o cada persona tiene muchas facetas. Como dije en cierta ocasión, cada punto de vista es la vista desde un punto. Cada uno ocupa un punto en este planeta y en la sociedad de la que forma parte. Y desde ese punto ve la realidad que ese punto permite ver. Así que no podemos absolutizar ningún punto de vista como si fuese el único. Esto da origen a los fundamentalismos y a las discriminaciones.
Tal pensamiento vale para los muchos puntos de vista que se están haciendo de la saga de Fidel Castro. Ningún punto puede abarcar todas las vistas .
Hace ya unos días me dejé llevar por ese sentimiento que provoca, para los que la hemos vivido, el peso de la historia. A pesar de que los comentarios no fueron del todo positivos, al menos algunas personas lo discutieron y dejaron sus opiniones.
Con la misma prontitud que el escultor Enzo Gallo Chiapardi modeló el busto dedicado a Fidel la noche antes que la caravana libertaria que recorrió el espinazo de la isla grande entrara a La Habana el 8 de enero de 1959 con el jefe rebelde al frente, el artista italiano tuvo que desparecerlo de la faz de la tierra. Apenas el líder supo de la noticia del monumento erigido en su homenaje en las cercanías de la Ciudad Militar de Columbia, ordenó retirarlo. Gallo Chiapardi quedó preso del desconcierto.
Venezuela es el país que más frecuenta Fidel en toda su vida: once veces. La primera visita ocurre en abril de 1948. Tiene 21 años y va hacia Bogotá a un congreso latinoamericano de estudiantes, de solidaridad con las causas anticoloniales y antimperialistas –Puerto Rico, Las Malvinas, Panamá– y contra las dictaduras. Antes, pasa por Caracas a fin de invitar a los universitarios venezolanos.
La humanidad vive momentos complejos. Estamos en un punto de no retorno, diría yo, donde se vislumbran dos posiciones esenciales. Una, enfocada en la lucha indispensable por la supervivencia de la especie
Entre los legados intelectuales más importantes de Fidel en los últimos años destacan sus “reflexiones”. Según el sitio oficial “Reflexiones del Comandante en Jefe” (disponible en http://www.cuba.cu), entre el 28 de marzo del 2007 y el 9 de Octubre de 2016, Fidel escribió 484 textos denominados así, aunque en esa categoría también incluyó cartas a los líderes venezolanos Hugo Chávez y Nicolás Maduro, el prólogo de un libro sobre Bolivia, mensajes y artículos. El año en que más produjo fue el 2009 con 111 reflexiones, a razón de más de nueve por mes.
Del genio de Fidel extrañaremos bastante; quizá más que nada su especial sentido del momento histórico; esa extraordinaria capacidad suya de penetrar la esencia de las cosas, para emprender acciones de éxito donde otros las pospondrían escudándose en una supuesta falta de “condiciones objetivas”.