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15 de mayo de 1955.- Fidel Castro y otros participantes en el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, salen del llamado Presidio Modelo de Isla de Pinos.
El primer documento que reclamó la liberación de los presos políticos, especialmente los participantes en los sucesos del 26 de julio de 1953, circuló en el mes de mayo del siguiente año, mimeografiado, de mano en mano, y estaba dirigido a las madres de toda Cuba.
En uno de sus párrafos señalaba: “Pedimos que las celdas queden vacías, que se abran los cerrojos de las rejas para la liberación de nuestros hijos, que solo un ideal allí los condenó”.
Con las elecciones espurias de 1954, donde hasta los muertos aparecieron como votantes, el régimen tiránico de Fulgencio Batista quiso dotarse de una aparente legalidad democrática y tras varios indultos a opositores, anunció una amnistía de los centenares de presos políticos hacinados en cárceles cubanas. Pero la lista de los posibles excarcelados excluía a Fidel y los Moncadistas.
Sobreviviente a más de 600 intentos de asesinarlo, a Fidel Castro, el líder histórico de la Revolución Cubana, nadie se atrevió durante su vida a proponerle claudicar, pues si algo tenían bien claro sus enemigos era la firmeza de sus principios.
La noticia cambia en titular y contenido. «Un mes y medio sin balseros cubanos en Florida», así daban a conocer el reporte de la Guardia Costera estadounidense: Cero balsero cubano interceptado en altamar en abril y lo que va de este mes de mayo.
Fidel vive en la memoria del campesinado tunero. Su obra borró definitivamente de la campiña cubana el desalojo, el abuso de terratenientes, la imagen indeseable de la Guardia Rural, de bohíos maltrechos, de niños sin escuelas y con vientres abultados por el parasitismo…
En Cabaiguán, en una céntrica cafetería, había escrita una frase bien pintoresca, pero no por ello, menos valedera. Decía así: “En última instancia, la tierra es de los siboneyes”
Y lo fue hasta la llegada de los españoles, cuando todo cambió y los verdaderos dueños de la tierra la perdieron hasta llegar, pasando de mano en mano, a los latifundistas y monopolios yanquis de antes de 1959, como aquella famosa United Fruit Company.
Conmemoramos 56 años de victorias frente al imperialismo desde su derrota en Playa Girón, hoy hay que seguirlo derrotando, con nuestras armas que son las ideas y la fuerza de la verdad y la moral revolucionaria. Y para quienes ofenden a Martí y a Fidel; les decimos con toda la fuerza y el patriotismo: ¡Vivan Martí y Fidel, que están vivos!
19 de mayo de 1961.- Fidel habla al entregársele el Premio Lenin por la Paz en el teatro de la Central de Trabajadores de Cuba, en La Habana.
“A lo largo de la historia de la humanidad, las causas constantes de las guerras han sido la explotación y el pillaje. Desde que el hombre tiene conciencia de la evolución histórica, todas las guerras han tenido por causa esas dos razones”.
En ese altar sublime de la Patria que es el cementerio de “Santa Ifigenia, descansan, y luchan con sus ejemplos indelebles en la historia, esos tres grandes -Céspedes, Martí y Fidel.
La historia tiene sus misterios y las rutas de los pueblos en sus distintas etapas de sueños y luchas van tejiendo su grandeza y gloria.
Para que José Martí no muriera en el año de su centenario, Fidel asaltó los cuarteles Moncada (Santiago de Cuba) y Carlos Manuel de Céspedes (Bayamo) con un puñado de hombres, aquel histórico 26 de julio de 1953; y como al
23 de mayo de 1963. Fidel pronuncia un discurso en el Estadio Lenin, en Moscú.
“Hoy debo darles las gracias, y se comprende que no sea fácil para quienes, como nosotros, hemos recibido tan abrumadoras pruebas de cariño”.
“Es claro que llegamos aquí llenos de agradecimiento y admiración hacia el país amigo que, desde miles y miles de millas de distancia, prestó a nuestra Revolución una ayuda decisiva e inestimable”.
También Fidel expresa: