Allí todo está intacto. Algunas de sus pertenencias, su cama, fotos de su participación en el deporte y otros objetos que desafían los límites del tiempo y constituyen un tesoro histórico. Todo está celosamente guardado y al entrar a la habitación pareciera que el eterno joven te saluda con su jocosidad de siempre y te invita a compartir no pocos recuerdos.  
Fidel Castro   Este próximo 13 de agosto será el cumpleaños 91, el primero del líder de la Revolución Fidel Castro que se celebra sin su presencia física, pero con su recuerdo sustentado  en un legado que solo es posible si se le concibe  en las inmensidades de varios Fidel, consagrado a formidables tareas históricas, que parecían imposibles para generaciones enteras que lo antecedieron.  
Educadora, delegada y diputada durante muchos años, Zoe de la Cruz Díaz González atesora vivencias imborrables de su trato con el líder histórico de la Revolución cubana. A pocas horas del 13 de agosto, esas imágenes están más que presentes  
Como político revolucionario, Fidel une a su condición de estadista y pensador, una visión crítica, antidogmática, de la realidad social. El líder cubano percibe la necesidad apremiante de desarmar el andamiaje múltiple de la dominación, y que dicha exigencia está estrechamente vinculada a la deconstrucción teórica y de carácter jurídico, de la «normalidad» impuesta a las relaciones entre los estados, bajo el sistema capitalista.  
Dos seres diferentes, pero con principios, sueños, proyectos semejantes, una época común signada por la injusticia, y el deseo impostergable de enfrentarla. Eso eran el Che y Fidel. Dos hombres que juntaron la hermandad de las ideas, conocimientos profundos, espíritu rebelde, y desazón ante la libertad cautiva de los pueblos de la Patria Grande.  
Este es el primer año sin Fidel. Al menos el primero ciclo de 365 días que cerrará sin la presencia física del líder histórico de la Revolución, sin la posibilidad de un nuevo consejo o alerta, como aquella que hizo en el 7mo. Congreso del Partido sobre el sobrehumano esfuerzo que implica gobernar cualquier pueblo en tiempos de crisis.  
Momentos en que se ha visto públicamente a Fidel feliz, hay unos cuantos. Sus encuentros con Chávez, por ejemplo, siempre salpicados de risas. O la casi carrera que emprendió para saludar a Mandela, en ocasión de la 12ma. Cumbre del Movimiento No Alineado en Sudáfrica…   Fraternal y de mutua satisfacción también, aunque en un ambiente de más recogimiento, fue su visita al modesto y acogedor apartamento de Augusto Roa Bastos en Asunción, adonde el Comandante había acudido para la toma de posesión de Nicanor Duarte Frutos, en agosto de 2003.  
Cuba tiene marcado un destino: el de la rebeldía perenne en su defensa de las causas justas. Con esa convicción, querido Fidel, los jóvenes cubanos seguiremos celebrando tu eternidad, y con la fe infinita, como nos enseñaste, en que sí se pudo, sí se puede y sí se podrá. Con esa convicción, querido Fidel, los jóvenes cubanos seguiremos celebrando tu eternidad, y con la fe infinita, como nos enseñaste, en que sí se pudo, sí se puede y sí se podrá.  
Por supuesto que es válido expresar que somos un pueblo ejemplo de resistencia frente a muchos obstáculos y agresiones. Pero esa es una apreciación incompleta, si no se tiene en cuenta que la forma de resistir no se limita a acciones defensivas, sino que incluye la permanente ofensiva revolucionaria.  
El doctor René Morejón González solicita a nuestra Redacción, rememorar con protagonistas, los hechos acaecidos en Cienfuegos, anteriores al golpe de Estado de Fulgencio Batista, cuando estudiantes promovieron protestas importantes para el fortalecimiento de la conciencia clasista y la unidad de acción con los obreros.  
Llegué a Cuba el 28 de febrero de 1999.
En las cercanías de Soplillar, un pueblecito entre Girón y Playa Larga, en la Ciénaga de Zapata, existe un Memorial que, mientras funciona como biblioteca, revive en sí la cena de nochebuena de 1959. Para los carboneros de entonces, no solo fue la primera comida navideña del periodo revolucionario; tuvieron la sorpresa y el placer de compartirla con Fidel Castro Ruz.