Fidel como discípulo de José Martí, a 22 días del triunfo revolucionario de 1959, y en su primera visita a Caracas, exponía un pensamiento integracionista, válido para hoy y para todos los tiempos: «Quiero que el concepto patria tenga mayor alcance, que al decir patria nos estemos refiriendo a la gran América que componen nuestras pequeñas patrias».   Quedaba muy claro que el visionario Fidel pensaba y se proponía construir esa Patria grande, sueño frustrado durante más de cien años de colonia y república mediatizada.  
El 23 de mayo de 1963, un vetusto avión Britania de Cubana de Aviación con 29 médicos, cuatro estomatólogos, 14 enfermeros y siete técnicos de la salud, viajaron con destino a Argelia. Se iniciaba así la primera misión médica internacionalista cubana en la historia de la Revolución, que durante más de 50 años ha prestado sus servicios desinteresadamente a los más necesitados en África, América Latina y Asia.  
Ahora resulta que el señor José Ramón López, quien dice ser hijo del empresario cubano José López Vilaboy, propietario antes de 1959 del aquel entonces Aeropuerto de Rancho Boyeros; de la Cía. Cubana de Aviación; del hotel Colina y de otros inmuebles, que el Gobierno Revolucionario soberanamente confiscó, a tenor del Título III de la Ley Helms-Burton, pretende ser indemnizado, cuando su padre fue uno de los testaferros más allegados del dictador Fulgencio Batista
La madrugada del 28 de mayo de 1957 presagiaba para la guarnición del cuartel de El Uvero, en la costa de la Sierra Maestra, en el oriente de Cuba, el rutinario comienzo de un nuevo día para la tropa dedicada a patrullar la región y mantener el orden en el poblado, cuando de la espesura del monte cercano un certero disparo destruyó el equipo de radio del campamento y de inmediato una lluvia de balas acribillaron el lugar.  
En la madrugada del 28 de mayo de 1957 se tomó una de las decisiones más importantes de la lucha contra el dictador Fulgencio Batista: atacar un cuartel bien protegido por más de 60 soldados del ejército del tirano. Fue violento el ataque de El Uvero, el primero que hacía el recién formado núcleo combativo, pero resultó necesario.  
Por estos días se escucha con frecuencia a muchos cubanos, ante el incremento de la agresión y la arrogancia imperial yanqui, parafrasear al general Antonio Maceo en ocasión de la histórica entrevista de Mangos de Baraguá en 1879, al responder a la presentación del documento claudicador que representaba el Pacto del Zanjón: «... No, nos entendemos…». Coincido con ellos, no nos podemos entender con el Gobierno de ee. uu. por muchas razones, entre ellas porque nos esforzamos en dar a las palabras la interpretación cabal que les corresponde.  
El 4 de junio, la prensa cubana publicó los últimos acuerdos tomados por el Consejo de Ministros, entre ellos las leyes para designar a los miembros del Grupo Nacional de Cuba en el Tribunal Permanente de Arbitraje de La Haya; disponer que la Junta de Patronos del Museo José Martí, en la casa natal del Apóstol, quedara integrada por un delegado del Ministerio de Educación, el director del Archivo Nacional y el director del Museo Nacional; crear 19 becas a favor de graduados de universidades latinoamericanas, un organismo autónomo que se denominara Red Oficial de Comunicaciones por Microonda
Selección de momentos en los que el Comandante en Jefe Fidel Castro habla de su hermano Raúl en las conversaciones sostenidas con el Comandante de la Revolución Sandinista Tomás Borges entre los días 18 y 20 de abril de 1992, recopiladas en el libro “Un Grano de Maíz”, de la Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana.  
Muchos rostros eternos tiene el rostro hermoso y noble de Salvador Wood. El sobrino Juanchín, en La muerte de un burócrata; Tony Santiago, el combatiente del Segundo Frente; Caristo, el cenaguero de Cuando el agua regrese a la tierra; el Carlos J. Finlay de la serie televisiva; el campesino terco y bondadoso, a cuya casa irá a vivir Mario, el joven alfabetizador de El brigadista. No hay modo de nombrarlo en pasado, cuando todos ellos viven en el imaginario de un pueblo y cobran vigor cada vez que alguna de estas obras vuelve a verse, ya sea en su totalidad o en alguna de sus partes.
El inicio de la ruptura del dominio total que Estados Unidos ejercía sobre la economía cubana con el triunfo revolucionario del 1º de enero de 1959, fue el factor decisivo para que –a partir de ese mismo momento- se iniciaran acciones encubiertas en contra del Gobierno Revolucionario cubano.  
Una mañana calurosa de octubre de 1983, un grupo de jóvenes se concentró frente al Comité Militar de Plaza de la Revolución, en la ciudad de La Habana. El motivo de la presencia de aquellos muchachos, la mayoría imberbes aún, era marchar a Angola como voluntarios.