La autoridad de Fidel y su relación entrañable con el pueblo fueron determinantes para la heroica resistencia del país en los dramáticos años del periodo especial (…).   Entonces pocos en el mundo apostaban por nuestra capacidad de resistir y vencer ante la adversidad y el reforzado cerco enemigo; sin embargo, nuestro pueblo bajo la conducción de Fidel dio una inolvidable lección de firmeza y lealtad a los principios de la Revolución.
El líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, no está físicamente desde 2016, pero el pueblo de la isla caribeña lo recuerda hoy con inmenso cariño en el aniversario 93 de su natalicio.   A él lo evocan de muchas maneras por sus diversas facetas, entre ellas, la de hombre visionario, revolucionario, justiciero, internacionalista, estratega militar, estadista y un comunicador por excelencia.  
Con textos del periodista Rodolfo Romero y diseño y composición de Yuset Sama, la reciente producción de Ocean Sur, Ni calles, nimonumentos. El legado de Fidel —que será presentado y vendido próximamente desde la Editora Abril— destaca por su singularidad, calidad de impresión y sentidos estéticos.  
«Cuba amanece en homenaje. Hoy cumple 93 años el heredero del legado de Martí, el líder invicto que sobrevivió a más de 600 atentados y enfrentó sin concesiones a 11 administraciones del imperio. Fidel vive porque viven sus ideas», expresó ayer este emotivo mensaje, en su cuenta de Twitter, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.  
Sobre la mirada profunda que caracterizaba al líder de la Revolución Cubana, en sus análisis sobre Estados Unidos, expresaría el premio nobel de literatura, Gabriel García Márquez: «El país del cual sabe más, después de Cuba, es Estados Unidos. Conoce a fondo la índole de su gente, sus estructuras de poder, las segundas intenciones de sus gobiernos, y esto le ha ayudado a sortear la tormenta incesante del bloqueo».
Más de 90 mil cirugías, de ellas unas 60 mil de cataratas, alcanzará en septiembre el Hospital de Ojos José Martí, según aseguró al diario de La República Sandra Medina, directora del centro.   Esta instalación uruguaya nació en 2007, en el contexto de la Operación Milagro, como un centro de cirugía de cataratas, aunque al pasar los años incorporó equipos para estudios diagnósticos y tratamientos quirúrgicos avanzados, explicó.  
Rememorando a nuestro Comandante en Jefe en una de las facetas más fascinantes de su vida, como lo fue su desbordada pasión por las ciencias y el lugar de estas en la consolidación del proceso revolucionario cubano, cuatro destacados científicos nos brindan sus testimonios sobre sus experiencias junto al excepcional hombre de ciencia que fue Fidel Castro Ruz. Fidel, sensibilidad y confianza en la ciencia joven  
Sobre la mirada profunda que caracterizaba al líder de la Revolución Cubana, en sus análisis sobre Estados Unidos, expresaría el premio nobel de literatura, Gabriel García Márquez: «El país del cual sabe más, después de Cuba, es Estados Unidos. Conoce a fondo la índole de su gente, sus estructuras de poder, las segundas intenciones de sus gobiernos, y esto le ha ayudado a sortear la tormenta incesante del bloqueo».
Ningún ser humano está señalado para llegar a ser líder; elegido como futuro ideólogo; seleccionado a ocupar la posición de gran estratega militar; determinado para ejercer la función de ejemplar estadista, como tampoco haber sido reservado por la historia como gran internacionalista. Nadie viene al mundo de los vivos guiado por una estrella que lo consagra predestinado.  
De la casa donde se había abortado la conspiración trujillista la noche del 7 de agosto,  Fidel se había trasladado hacia Regla y llegó al espigón de la CU-MEX, a eso de las cuatro menos cuarto de la madrugada. Allí había llegado un barco cargado de armas, que formaba parte de la conjura. Fidel fue el primero en subir y en la bodega encontraron una preciosa carga: 40 ametralladoras calibre 50; 10 calibre 30, varias decenas de fusiles, abundante proyectil y 78 000 pesos.  
Cuando el 16 de octubre de 1953 Fidel Castro pronunciaba su alegato de autodefensa por los sucesos del 26 de Julio contraía un compromiso indisoluble con el pueblo cubano al dejar por sentado que la segunda ley revolucionaria estaría encaminada a dar solución al problema de la tierra. En el propio documento argumentó sin tapujos  
Desde que ya no estás siempre te escribo en tu cumpleaños. Ni siquiera nos conocimos personalmente, pero fuiste parte de mi vida, de mi infancia. Aprendí a quererte por mi padre. Eres el héroe de mi héroe y, por tanto, el mío también.   Cuando pequeña, me sentaba frente al televisor a ver tus discursos. Ponía frente al aparato un sillón de madera diminuto por el que habían pasado todos los niños de la familia. Llegó  a mí un poco desvencijado, pero me encantaba, y entre balanceos permanecía horas observando a ese hombre de barba y traje verde olivo que me cautivaba.